Periódico "El Raval"
Cada mes sale a la calle el periódico "El Raval" con información de lo que puede interesar a quienes viven y trabajan en el barrio del Raval.
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jueves, 8 de octubre de 2015
martes, 6 de octubre de 2015
CUANDO SE CRUZAN LOS INTERESES DE PARTIDO. Editorial del periódico "El Raval" de octubre 2015
Ya tenemos la voz del pueblo de Catalunya sobre la mesa. Con un porcentaje de participación que solo puede compararse con los de las grandes ocasiones, nadie podrá decir que la ciudadanía no ha hablado alto. Otra cosa es que haya hablado claro. Porque los resultados del escrutinio dan para muchas interpretaciones, como ya hemos visto desde las primeras horas tras la jornada electoral.
El mes pasado dedicamos esta misma columna a recordar la trayectoria de Artur Mas previendo que en él estaría el problema tras el 27S. Hablamos de su perfil político cambiante que adaptaba su discurso siempre a un interés personal, hablamos de sus procedimientos neoliberales, de sus recortes y de su relación con los casos de corrupción que afectan gravemente a su partido. Ahora, con los resultados electorales en la mano, Artur Mas, que en sus primeros años al frente de CiU se manifestó en contra de la independencia y que en alguna ocasión llegó a afirmar que un proceso secesionista debería contar con al menos dos tercios de la cámara, aparece ahora como uno de los centros principales de la polémica post-electoral y como un escollo para la elección de President.
Pero para comprender el panorama político post-electoral conviene que nos remontemos algo más atrás. Porque si Artur Mas es un problema, Mariano Rajoy también lo es. El inmovilismo del Gobierno central respecto a Catalunya y sus agresivas políticas centralistas y de recortes han propiciado el avance del sentimiento independentista. No cabe duda. Pero además, su utilización del Tribunal Constitucional como arma para resolver conflictos evitando la celebración de un referendum ha conducido a un 27S en el que los ciudadanos han sido convocados a una confusa mezcla de elecciones y plebiscito cuyo resultado no podía ser otro que un complicado mapa representativo en el Parlament de Catalunya.
Los ciudadanos de Catalunya no pudieron antes expresarse en un referendum con garantías y una pregunta clara respecto a la independencia. Y ahora no han podido, como se debe hacer en unas elecciones autonómicas, expresar su aprobación o rechazo a las políticas del gobierno saliente ni manifestar el tipo de politicas que quiere en el Govern de Catalunya. Son dos debates cruciales, dos debates que la sociedad catalana necesita y que, con esta forma de hacer las cosas, no se han podido producir. Si se analiza la cuestión, podemos decir que el primer debate, el de la independencia previo a un referendum no se ha podido hacer porque no le ha interesado a Mariano Rajoy y su gobierno del PP, y el segundo, el del modelo de gobierno, el de las políticas de recortes, el de la corrupción y la regeneración democrática, tampoco se ha podido hacer porque no le convenía a Artur Mas y su govern. De nuevo, en el orígen del problema, dos líderes neoliberales salpicados por la corrupción y amenazados con perder su poder, poniendo dificultades al natural desarrollo democrático.
¿Y cual hubiera sido el natural desarrollo democrático de la situación que vive la sociedad catalana?. Pues muy sencillo: Respecto a la cuestión de la independencia un referendum claro en el que se pudieran contar votos a favor y en contra de un proceso secesionista; Respecto al modelo de gobierno unas elecciones catalanas en las que se debatieran las políticas llevadas a cabo por el govern anterior y se debatieran las distintas opciones de govern futuro. Así de fácil y claro.
Ahora tenemos realidades que harán complicado el avance social y político. Tenemos un grupo de 62 diputados, el mayoritario, que han sido elegidos con una propuesta claramente independentista y dicen sentirse legitimados para emprender un proceso secesionista pese a contar con menos del 50% de los votos. Tenemos un grupo de 10 diputados que han sido elegidos con esa misma propuesta pero que han manifestado claramente que no apoyarán la investidura de Mas, ni cerrarán los ojos a las políticas de recortes, las privatizaciones y la corrupción. Y tenemos, en el otro lado de la cuestión independentista, un diverso grupo de partidos de varios colores políticos, con distintas estrategias a nivel catalán y estatal, que no pueden ni apoyarse entre ellos ni apoyar a los secesionistas. Y todo esto a solo dos meses de unas elecciones generales que podrían cambiar no solo el gobierno central sino también las políticas hacia Catalunya y los anhelos independentistas de una parte, más o menos importante, de la ciudadanía catalana que hoy quiere salir de España.
Las próximas semanas serán complicadas y la riqueza de matices de esta sociedad, expresada en las urnas, será fundamental. Veremos si los políticos están a la altura.
El mes pasado dedicamos esta misma columna a recordar la trayectoria de Artur Mas previendo que en él estaría el problema tras el 27S. Hablamos de su perfil político cambiante que adaptaba su discurso siempre a un interés personal, hablamos de sus procedimientos neoliberales, de sus recortes y de su relación con los casos de corrupción que afectan gravemente a su partido. Ahora, con los resultados electorales en la mano, Artur Mas, que en sus primeros años al frente de CiU se manifestó en contra de la independencia y que en alguna ocasión llegó a afirmar que un proceso secesionista debería contar con al menos dos tercios de la cámara, aparece ahora como uno de los centros principales de la polémica post-electoral y como un escollo para la elección de President.
Pero para comprender el panorama político post-electoral conviene que nos remontemos algo más atrás. Porque si Artur Mas es un problema, Mariano Rajoy también lo es. El inmovilismo del Gobierno central respecto a Catalunya y sus agresivas políticas centralistas y de recortes han propiciado el avance del sentimiento independentista. No cabe duda. Pero además, su utilización del Tribunal Constitucional como arma para resolver conflictos evitando la celebración de un referendum ha conducido a un 27S en el que los ciudadanos han sido convocados a una confusa mezcla de elecciones y plebiscito cuyo resultado no podía ser otro que un complicado mapa representativo en el Parlament de Catalunya.
Los ciudadanos de Catalunya no pudieron antes expresarse en un referendum con garantías y una pregunta clara respecto a la independencia. Y ahora no han podido, como se debe hacer en unas elecciones autonómicas, expresar su aprobación o rechazo a las políticas del gobierno saliente ni manifestar el tipo de politicas que quiere en el Govern de Catalunya. Son dos debates cruciales, dos debates que la sociedad catalana necesita y que, con esta forma de hacer las cosas, no se han podido producir. Si se analiza la cuestión, podemos decir que el primer debate, el de la independencia previo a un referendum no se ha podido hacer porque no le ha interesado a Mariano Rajoy y su gobierno del PP, y el segundo, el del modelo de gobierno, el de las políticas de recortes, el de la corrupción y la regeneración democrática, tampoco se ha podido hacer porque no le convenía a Artur Mas y su govern. De nuevo, en el orígen del problema, dos líderes neoliberales salpicados por la corrupción y amenazados con perder su poder, poniendo dificultades al natural desarrollo democrático.
¿Y cual hubiera sido el natural desarrollo democrático de la situación que vive la sociedad catalana?. Pues muy sencillo: Respecto a la cuestión de la independencia un referendum claro en el que se pudieran contar votos a favor y en contra de un proceso secesionista; Respecto al modelo de gobierno unas elecciones catalanas en las que se debatieran las políticas llevadas a cabo por el govern anterior y se debatieran las distintas opciones de govern futuro. Así de fácil y claro.
Ahora tenemos realidades que harán complicado el avance social y político. Tenemos un grupo de 62 diputados, el mayoritario, que han sido elegidos con una propuesta claramente independentista y dicen sentirse legitimados para emprender un proceso secesionista pese a contar con menos del 50% de los votos. Tenemos un grupo de 10 diputados que han sido elegidos con esa misma propuesta pero que han manifestado claramente que no apoyarán la investidura de Mas, ni cerrarán los ojos a las políticas de recortes, las privatizaciones y la corrupción. Y tenemos, en el otro lado de la cuestión independentista, un diverso grupo de partidos de varios colores políticos, con distintas estrategias a nivel catalán y estatal, que no pueden ni apoyarse entre ellos ni apoyar a los secesionistas. Y todo esto a solo dos meses de unas elecciones generales que podrían cambiar no solo el gobierno central sino también las políticas hacia Catalunya y los anhelos independentistas de una parte, más o menos importante, de la ciudadanía catalana que hoy quiere salir de España.
Las próximas semanas serán complicadas y la riqueza de matices de esta sociedad, expresada en las urnas, será fundamental. Veremos si los políticos están a la altura.
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Javier Alegría
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UNA BATALLA CONSTANTE. Artículo de Mª José Hernando en la sección de psicologia del periódico "El Raval"
Los seres humanos vivimos una batalla constante, cotidiana y, a veces, agotadora. La libran dos fuerzas que tiran de nosotros en sentidos contarios.
En un bando están nuestras más altas aspiraciones, nuestros objetivos evolutivos, aquellos que sabemos que nos harán mejorar, avanzar. En el otro bando están nuestras debilidades, nuestros deseos más bajos, los impulsos irracionales que sabemos que no nos harán ningún bien a largo plazo.
Apoyando al que podemos llamar «ejército de la evolución personal» se alinean muchos elementos: la ética y la moral, que nos ayudan dando una orientación en la dirección adecuada; la cultura que nos brinda el inestimable aporte de la experiencia compartida por generaciones anteriores; la fe, que nos alienta con el convencimiento de que el camino emprendido es posible; la fuerza de voluntad, que actúa como un motor que nos impulsa... y así muchos otros combatientes de similares características.
Apoyando al bando de lo que podemos llamar «ejército de la involución» también actúan fuerzas poderosas: el temor al fracaso, que actúa frenando iniciativas y debilitando la resolución; el mismo cuerpo físico, con sus debilidades y tendencias; las adicciones, que actúan como lastres que dificultan o incluso impiden el desarrollo de nuestras mejores capacidades; la ignorancia, que se muestra como una neblina que impide que veamos con claridad todas las opciones del camino... y, como en el otro bando, muchos otros combatientes perniciosos de similares características.
Avanzamos por la vida acumulando pequeñas y grandes contiendas entre estas fuerzas. La batalla empieza desde el primer momento de nuestra vida y continúa todo el resto de ella. Algunas veces parece vencer el bando de la evolución y en otras ocasiones, la tendencia cambia y pareciera que es el bando contrario el que se impone. Pero la batalla no se detiene nunca. Y cuando parece hacerlo es porque está venciendo el bando que no debiera, porque el de la evolución nunca se detiene, tras una victoria se atreve con un nuevo objetivo evolutivo.
Por mi trabajo puedo ver esta batalla en distintas fases y con distintos momentos en muchas personas. Llegan a mi consulta con la fatiga en sus psiquismos y la esperanza de recibir una ayuda profesional que les saque de una «emboscada» que la vida les ha preparado. Y compruebo que, el mismo hecho de que estén ahí, delante de mí, pidiendo refuerzos, es ya un primer signo alentador: no hay rendición, no hay resignación. Hay deseo de lucha, fe en que es posible salir de esa situación. Esas personas no lo saben, pero cuando entran y me cuentan, ya están empezando a vencer. Es solo cuestión de darles las armas adecuadas.
En un bando están nuestras más altas aspiraciones, nuestros objetivos evolutivos, aquellos que sabemos que nos harán mejorar, avanzar. En el otro bando están nuestras debilidades, nuestros deseos más bajos, los impulsos irracionales que sabemos que no nos harán ningún bien a largo plazo.
Apoyando al que podemos llamar «ejército de la evolución personal» se alinean muchos elementos: la ética y la moral, que nos ayudan dando una orientación en la dirección adecuada; la cultura que nos brinda el inestimable aporte de la experiencia compartida por generaciones anteriores; la fe, que nos alienta con el convencimiento de que el camino emprendido es posible; la fuerza de voluntad, que actúa como un motor que nos impulsa... y así muchos otros combatientes de similares características.
Apoyando al bando de lo que podemos llamar «ejército de la involución» también actúan fuerzas poderosas: el temor al fracaso, que actúa frenando iniciativas y debilitando la resolución; el mismo cuerpo físico, con sus debilidades y tendencias; las adicciones, que actúan como lastres que dificultan o incluso impiden el desarrollo de nuestras mejores capacidades; la ignorancia, que se muestra como una neblina que impide que veamos con claridad todas las opciones del camino... y, como en el otro bando, muchos otros combatientes perniciosos de similares características.
Avanzamos por la vida acumulando pequeñas y grandes contiendas entre estas fuerzas. La batalla empieza desde el primer momento de nuestra vida y continúa todo el resto de ella. Algunas veces parece vencer el bando de la evolución y en otras ocasiones, la tendencia cambia y pareciera que es el bando contrario el que se impone. Pero la batalla no se detiene nunca. Y cuando parece hacerlo es porque está venciendo el bando que no debiera, porque el de la evolución nunca se detiene, tras una victoria se atreve con un nuevo objetivo evolutivo.
Por mi trabajo puedo ver esta batalla en distintas fases y con distintos momentos en muchas personas. Llegan a mi consulta con la fatiga en sus psiquismos y la esperanza de recibir una ayuda profesional que les saque de una «emboscada» que la vida les ha preparado. Y compruebo que, el mismo hecho de que estén ahí, delante de mí, pidiendo refuerzos, es ya un primer signo alentador: no hay rendición, no hay resignación. Hay deseo de lucha, fe en que es posible salir de esa situación. Esas personas no lo saben, pero cuando entran y me cuentan, ya están empezando a vencer. Es solo cuestión de darles las armas adecuadas.
Mª José Hernando
Tel 627 908 300
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Javier Alegría
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domingo, 27 de septiembre de 2015
Gala Pin. Entrevista en "El Raval" de septiembre 2015.
Gala
Pin es la nueva Regidora de Ciutat Vella tras la victoria de Barcelona en Común
(BenC) en las elecciones municipales celebradas en mayo pasado.
Procedente
del activismo vecinal, Gala Pin se destacó en las reivindicaciones de los
vecinos de la Barceloneta, especialmente en la denuncia de la caótica gestión
del turismo, los problemas generados por los apartamentos turísticos y el
proceso de expulsión de los vecinos tradicionales.
Ahora
en el poder del Distrito, “El Raval” le plantea algunas de las cuestiones que
más preocupan en el barrio del Raval. Se trata de saber cuáles son sus
intenciones para estos cuatro años.
Participación y Calidad democrática.
Usted es, además de
Regidora de Ciutat Vella, responsable del área de participación ciudadana en el
Ayuntamiento de Barcelona. Los vecinos de este barrio pueden participar en
Audiencias, Consells de Barri, Comisiones sectoriales… pero tienen la impresión
de que todos esos canales de participación son poco interesantes porque no afectan a la toma de
decisiones. ¿Qué nos puede decir al
respecto?
Es cierto que es necesario racionalizar algunos mecanismos
de participación, porque no solo es que se participe sino también que haya una
co-responsabilización. En un barrio como el Raval en el que conviven tantas
comunidades también hay que hacer un esfuerzo para que todos vean esos espacios
como lugares en los que ellos también tienen cosas que decir, lo mismo que
algunos colectivos del barrio, como por ejemplo las trabajadoras sexuales, que
vean los espacios de participación no solo
como espacios para los agentes económicos sino también para los vecinos de toda
la vida y para toda la diversidad que convive en el barrio. Eso implica un esfuerzo de la administración pública
para llegar a todos los colectivos y hacerles ver que su participación llega a
algún lado, que tiene un efecto en la vida cotidiana de la gente. Por suerte en
el Raval hay un tejido social muy potente que puede ayudar en ese proceso.
Parece lógico pensar que en un barrio
céntrico se concentren más “sin techo” que en otras zonas de la ciudad, pero la
presencia de indigentes en el Raval es excesiva incluso teniendo en cuenta su
centralidad en Barcelona. Muchos apuntan que eso es debido al “efecto llamada”
de algunas entidades solidarias que actúan sin control. ¿Usted qué opina al respecto?
Es evidente que los centros de las ciudades son un polo de concentración tanto
de los sin techo como de las entidades que atienden esas problemáticas. Es necesario
procurar una coordinación de todos esos servicios ofrecidos por entidades
privadas y procurar que no generen necesidades donde no las había. No tenemos
una idea preconcebida en ese sentido pero, aunque las entidades hagan un
trabajo muy importante en el Raval, sí vemos la necesidad de la coordinación de
los recursos que se ofrecen y del seguimiento de la aplicación de estos
recursos.
Niños,
gente mayor, víctimas de la crisis… ¿Cuál considera que es el colectivo que más
ayuda necesita en este barrio?
Yo no lo expresaría en términos de que haya
colectivos que necesitan más ayuda que otros.
Diría que hay colectivos que tienen una situación de pobreza crónica
generada por factores externos y que la pobreza crónica es transversal, afecta
a niños, mayores, inmigrantes… Creo que las políticas han de considerar esta
transversalidad y abordarla desde ese punto de vista.
Prostitución callejera
Todos/as
los Regidores/as que llegan al distrito
se plantean la solución del problema de la prostitución callejera junto a
viviendas de vecinos convencionales. Pero todos se van dejando el tema sin
resolver. ¿Puede darnos alguna idea de cómo va abordar esta cuestión?
Creo que debemos ser ambiciosos pero no
maximalistas. La prostitución callejera debemos abordarla con una visión más
global que solo la policial, como se ha hecho hasta ahora, porque es un parche
que no resuelve el problema de fondo, un problema que tiene una raíz social.
Debemos asegurar que en los lugares en los que hay mujeres trabajando haya una
buena convivencia y al mismo tiempo abordar la posibilidad de regular esa actividad para
evitar que las mujeres estén expuestas a la vulnerabilidad que implica trabajar
en la calle. Todo esto, es evidente que se trata de un trabajo a medio plazo,
no podemos decir que se va a solucionar de hoy para mañana.
4.- El
Mercat de la Boquería es el mercado del barrio. No obstante, la presión del
turismo está haciendo que derive hacia
un modelo más parecido a una atracción turística más. ¿Cómo piensa afrontar este
asunto?
Los mercados municipales son centros de
abastecimiento de los vecinos de los barrios y creo que ese aspecto se ha de
potenciar. La solución de “contar” los turistas de cada grupo no deja de ser un
parche al problema de la presión turística. Pero, entiendo que también hay que
plantearse cuál es el precio de las paradas y las diferentes problemáticas de
los responsables de las paradas. Tengo pendiente una reunión con el Mercado
para conocer más en profundidad toda la situación.
La presión turística.
¿Qué se
propone hacer en estos cuatro años para frenar el ansia de los propietarios de pisos
turísticos?
En este punto estamos cuestionando el modelo
turístico de la ciudad. Por un lado la carga que puede soportar la ciudad,
porque queremos que vengan y disfruten de la ciudad, pero sin afectar
negativamente la vida cotidiana de los vecinos. Por otra parte, hay que empezar
a plantear que los turistas cuando llegan tienen derechos y obligaciones. Habrá
que hacer una campaña informativa dirigida a los turistas para que sepan en
dónde están alojados, las alternativas de alojamiento que la ciudad ofrece, si
es un apartamento legal o no… Por otra parte
es necesario abordar la esfera
digital, la oferta de pisos ilegales en internet y los incumplimientos que se
están produciendo respecto a las leyes que regulan estas ofertas.
Por último, es preciso tener en cuenta que la
vivienda cumple con una función social y que en un momento en el que miles de
familias viven en situaciones muy precarias no podemos permitirnos que la
vivienda se convierta en objeto de especulación y no cumpla con su función
social prioritaria que es la residencial. Y desde otro punto de vista, como
decía Itziar González y en eso estoy muy de acuerdo, cuando perdemos vecinos,
los espacios que quedan vacíos se convierten en espacios oscuros, sin luz, en
los que se instalan tramas que no tienen la vigilancia de la comunidad. Así que
no se trata solo de los apartamentos turísticos sino de la recuperación de
Ciutat Vella como espacio de convivencia de los vecinos.
Usted
conoce bien los problemas que la presión turística genera en los vecinos
tradicionales, pero la Barceloneta, que usted conoce tan bien, es distinta al Raval. Como dice la canción,
“aquí no hay playa”. ¿Considera que es necesario abordar el turismo en el Raval
con los mismos parámetros?
El turismo es un fenómeno global en la ciudad pero barrio
por barrio depende de la dimensión. El Raval es muy diferente de la Barceloneta
y la masificación turística no es tan grave como en otras zonas del Distrito. Por
un lado, tenemos que escuchar cómo perciben los vecinos y comerciantes el
fenómeno turístico en el barrio, con sus molestias y sus oportunidades y, por
otra parte, hace años que el Raval arrastra una condición de “trastienda” de
las Ramblas que hay que procurar abordar de una manera diferente. Pero en
cualquier caso, cuando hablamos de turismo en la ciudad, hablamos de un
fenómeno global.
Las Ramblas
¿Qué pasará con Las
Ramblas?
Primero, lo que pase con las Ramblas dependerá de lo que
quieran también los vecinos de los barrios que la circundan, el Raval y el
Gótico. De momento hemos retrasado la
redacción definitiva del plan especial con la intención de revisar todo con
detenimiento. Tenemos que abordar el futuro de las Ramblas como un espacio de
confluencia de los barrios más que como un espacio de frontera y división.
También debemos abordar la cuestión de la Rambla de día y la Rambla de noche.
Para todo ello estamos estudiando el mapa de todas las instalaciones, tanto vivienda
como comercio, para averiguar a quién pertenece cada cosa y ver qué tipo de
acciones se han de emprender.
Por último queremos estudiar qué espacios de Las Ramblas
pueden ser espacios ciudadanos en los que no solo vengamos a pasear sino que se
puedan albergar actividades de distinto tipo.
El comercio en el Raval
En el Raval hay unos
dos mil comercios. Hay también un Eix Comercial que agrupa a varias de las
asociaciones de comerciantes del barrio. Pero ni en las asociaciones ni en el
Eix Comercial participan en número relevante los comerciantes de origen
extranjero. ¿A qué cree que se debe este
fenómeno?
Seguramente se trata de más de un factor. Hace tiempo que el Distrito está trabajando en
estos temas. Ahora mismo se ha empezado a realizar un censo de todos y cada uno
de los comercios del barrio y ya está en marcha una web que los promociona. De todas formas me consta que ya hay
comerciantes extranjeros que empiezan a participar en las asociaciones de
algunas zonas del barrio. Y sí, creo que desde la administración se ha de
liderar este paulatino esfuerzo de participación y coordinación comercial.
El comercio
tradicional está siendo sustituido, paulatinamente y desde hace mucho tiempo, por las franquicias y los locales para el
blanqueo de dinero procedente de mafias diversas. ¿Tiene una Regidora los
instrumentos necesarios para abordar este proceso?
Una Regidora tiene pocos instrumentos para abordar este
tema. Por un lado está la directiva europea que impide determinar qué tipo de
comercios pueden instalarse en una calle y por otro están los ordenamientos
municipales, como los planes de uso, que nos permite regular ciertas
cosas. Por supuesto hay que ver de qué
manera protegemos el comercio emblemático y el comercio de proximidad, ambos
muy importantes para la ciudad.
Lo de las mafias es una cosa que se viene comentando hace
tiempo en el distrito pero ahora mismo no tenemos datos para afirmar que eso es
así. Necesitamos comprobar que efectivamente este tipo de capital se está
implantando en el territorio y a partir de ahí coordinarnos con las tareas de
los cuerpos de seguridad que son los que trabajan estos temas. Aquí, de nuevo, es necesaria la complicidad de
los vecinos que pueden detectar y alertar de la presencia de estas dinámicas
delictivas.
Tras la prohibición
del tabaco en locales públicos, los bares sin terraza pasan enormes
dificultades. ¿Será permisivo el Distrito en estos casos o primará el concepto
de “espacio público para uso público”?
En Ciutat Vella tenemos un problema de saturación del
espacio público. Ahora bien, el tema de las terrazas es un tema complejo que no
podemos abordar sin matices. No es lo mismo la terraza de un pequeño bar
familiar que puede vivir gracias a la terraza, que las terrazas de grandes bares y
restaurantes que pueden ganar seis mil euros al día con la terraza. Creo que el principio general es el del uso
público del espacio público pero combinado con una visión de las terrazas como
dinamizador de espacios públicos y no como depredador de espacios públicos.
Seguridad y libertades
El caso Benítez, el
asalto policial a las salas de ambiente gay, la agresión a un fotógrafo delante
de la comisaría de los Mossos, el caso 4F famoso por el documental “Ciutat
Morta”, el caso de los 11 del Raval, las denuncias por malos tratos en
comisaría… ¿Tenemos un problema de
seguridad o tenemos un problema con
la seguridad?
Muchas veces se piensa que la seguridad es una cuestión
policial pero no es así. Hay casos de malas prácticas e incluso de abusos que
no podemos permitirnos en una ciudad democrática. Pero también es verdad que
tenemos un cuerpo de seguridad que cree en su trabajo y que pone un gran
esfuerzo y profesionalidad en él. Pero
la seguridad es algo más amplio que el trabajo policial. Pretendemos potenciar
la policía de proximidad para que la guardia urbana pueda estar más cerca del
ciudadano, en la calle. Pero, insisto, la seguridad es un tema complejo en el que no
podemos ni debemos simplificar.
Lateros que se
disputan a chuchillo el territorio de venta y venta ilegal de una marca
determinada de cerveza. ¿Tan difícil es
meter mano a ese asunto y ponerle fin?
Corre el mito de que solo venden cerveza Damm pero no
podemos decir que hay una línea directa de venta de la fábrica. Ahora mismo las
cosas son distintas, hay compra directa en el supermercado y distintas vías de
suministro. Pero de nuevo tenemos que abordar el problema desde una visión más
amplia, que incluya la situación de los lateros, en qué dinámicas están
metidos para verse en ese tipo de
comercio ilegal. También tenemos que buscar experiencias en otros lados,
experiencias exitosas.
Su predecesora llegó
al cargo tras una intensa campaña de pancartas financiada desde sectores
próximos a CiU con el lema “Volem un barri Digne”. Cuando se ha ido, las
grandes cuestiones que denunciaba (prostitución callejera, presencia abundante
de personas sin techo, etc) siguen sin resolverse. ¿Cree que ahora que CiU ha perdido tan
claramente las elecciones volverán las pancartas?
No sé si volverán o no. Pero de la misma forma que les
decíamos a los vecinos de la Barceloneta que no dejen de movilizarse por el
tema de los apartamentos turísticos porque consideramos muy importantes la
complicidad vecinal y la co-responsabilización, a los vecinos del Raval les
decimos que colaboren con el Distrito en la solución de los problemas. Eso sí, sin llevar los problemas de una calle
a la otra. Creo que es importante que
los vecinos se preocupen y se ocupen de su territorio porque al final son ellos
los que constituyen el barrio y eso hay que plantearlo como una colaboración
entre el Distrito y sus vecinos.
Raval y Cultura
¿Habrá cambios en el
modelo del Raval Cultural? ¿Se potenciará más a los pequeños agentes
culturales del barrio? ¿Se trabajará en la proyección de una imagen distinta
del Raval en el imaginario de los vecinos de otros barrios de la ciudad?
El Raval es un
modelo de convivencia de distintas culturas y comunidades. Y eso es un valor
que tenemos que potenciar. La riqueza cultural del Raval es un motivo de
orgullo para el barrio. Los pequeños agentes culturales tienen que ser todo lo
visibles que se pueda. Respecto a la imagen que se proyecta fuera creo que
debemos potenciar esa diversidad cultural y lo modélico de su convivencia.
¿Quiere decir algo más a los vecinos del
Raval a través de este periódico?
Pues querría más
que decir, pedir. Pedir una implicación
de todos y cada uno de los vecinos en la tarea de construir un barrio mejor.
Por otro lado, quiero destacar la cantidad de vida asociativa, cultural y
vecinal que tiene este barrio, creo que no sacamos suficiente pecho de esta
riqueza de la que todos debemos sentir un orgullo muy especial.
Agradecemos enormemente que nos haya
concedido esta entrevista y esperamos poder repetir la experiencia dentro de
dos años, cuando estemos a mitad del mandato, para repasar con usted la marcha
de las intenciones expresadas hoy. Le deseamos suerte y acierto. Su éxito será
beneficioso para todos. Muchas gracias.
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Javier Alegría
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martes, 15 de septiembre de 2015
EDITORIAL del periódico "El Raval" de Septiembre 2015. "Recordar para pensar. Pensar para votar"
Al finalizar el único acto electoral celebrado en el Raval de la campaña electoral que acabó con Artur Mas como presidente de la Generalitat, el entonces candidato afirmó que con él en el Govern tanto la sanidad como la educación privadas experimentarían un fuerte crecimiento. Y no mentía. En sus primeros días como President, nombró Conseller de Sanidad al que hasta entonces era presidente de la patronal de clínicas privadas de Catalunya. Poco después llegaron los recortes en sanidad y educación que todos hemos padecido, llegó el euro por receta y llegaron otras medidas como el cambio en el impuesto de sucesiones que beneficiaban claramente a los sectores más privilegiados de la sociedad catalana.
Dos años después, los recortes en Catalunya eran aun mayores que los del Gobierno de Rajoy a escala estatal y el malestar social iba en aumento augurando un cambio electoral. Fue entonces cuando el Govern de la Generalitat financió con importantes recursos públicos una gran movilización para el 11S que organizaba ANC mientras todo su equipo insistía, en cada ocasión que se presentaba, en la idea de que los recortes eran necesarios por las trabas presupuestarias que Madrid generaba. El resultado fue una inmensa manifestación (1 millón de personas en las calles de Barcelona). Pocos días después de aquella movilización, el President Mas anunciaba elecciones anticipadas con el debate soberanista como tema central.Consiguió con ello dejar en segundo plano el malestar social por los recortes y acallar la respuesta ciudadana a sus políticas neoliberales. Pero lo que no consiguió fue apuntalar su mayoría parlamentaria porque los votantes, lejos de aumentar los votos de CiU, derivaron hacia ERC dando a esta formación un crecimiento llamativo. Para entonces el PSC, la mayoría anterior a Mas, estaba ya en franca decadencia y las fuerzas que plantearon el debate social denunciando los recortes aún no representaban una amenaza electoral. Podemos no existía, tampoco las formaciones de confluencia tipo BComú, las CUP eran incipientes y la coalición ICV-EUiA mantenía sus escasos resultados de casi siempre.
Los innumerables casos de corrupción que afectaron a casi toda la cúpula convergente (y que tienen a las sedes de su formación embargadas) además del crecimiento de ERC, obligó entonces a Mas a acentuar su discurso más independentista. Llegó la promesa del referendum (finalmente convertido en una gran movilización con urnas) y más tarde la idea de una lista de unidad independentista que ahora se presenta a votación. Pero para la creación de esta lista era necesaria la «colaboración» de varios actores que maquillaran el hecho de que Mas, de nuevo, optaba a la Presidencia de la Generalitat. ANC y Omnium colaboraron, como era de esperar. Más sorprendente fue la disposición de Oriol Junqueras, lider de ERC, una formación que, en principio, debería estar muy alejada de los procedimientos neoliberales de Artur Mas. Y un gris eurodiputado de izquierda se vio encabezando la lista. Así llegamos al día de hoy...
Y en el día de hoy es innegable el malestar de una amplia mayoría de los catalanes con el gobierno español presidido por Rajoy. Un gobierno salpicado por incontables casos de corrupción, absolutamente incapaz de comprender a la sociedad catalana, cruel en sus recortes e impúdico en su manera de gestionar el poder central del Estado. A nadie puede extrañar el anhelo independentista de una ciudadanía escandalizada y maltratada por ese gobierno. Pero los movimientos de Artur Mas y sus colaboradores más o menos interesados no deberían ocultar que, en materia de recortes y de corrupción, CiU no tiene nada que envidiar al PP. De hecho, muchos de los recortes fueron antes puestos en marcha por CiU en Catalunya que por el PP en el conjunto del estado. Y el caso Pujol, del que Artur Mas era mano derecha, tiene tanta relevancia como los protagonizados por altos dirigentes del PP a nivel español, con la gravedad añadida de que el protagonista en este caso fue durante décadas President de la Generalitat, líder indiscutible de CiU y colaborador inestimable de la política de los diferentes gobiernos de Madrid.
Nadie informa de qué pasará si la mayoría previsible de la lista de Mas no obtiene el apoyo necesario. ¿Será Mas presidente varios años?. ¿Seguirá el debate independentista ocultando al debate social? ¿Habrá de nuevo elecciones, esta vez con propuestas y programas de gobierno?
Toca votar. Votemos pues. Cada cual tendrá sus propias ideas al respecto de todo esto.
Dos años después, los recortes en Catalunya eran aun mayores que los del Gobierno de Rajoy a escala estatal y el malestar social iba en aumento augurando un cambio electoral. Fue entonces cuando el Govern de la Generalitat financió con importantes recursos públicos una gran movilización para el 11S que organizaba ANC mientras todo su equipo insistía, en cada ocasión que se presentaba, en la idea de que los recortes eran necesarios por las trabas presupuestarias que Madrid generaba. El resultado fue una inmensa manifestación (1 millón de personas en las calles de Barcelona). Pocos días después de aquella movilización, el President Mas anunciaba elecciones anticipadas con el debate soberanista como tema central.Consiguió con ello dejar en segundo plano el malestar social por los recortes y acallar la respuesta ciudadana a sus políticas neoliberales. Pero lo que no consiguió fue apuntalar su mayoría parlamentaria porque los votantes, lejos de aumentar los votos de CiU, derivaron hacia ERC dando a esta formación un crecimiento llamativo. Para entonces el PSC, la mayoría anterior a Mas, estaba ya en franca decadencia y las fuerzas que plantearon el debate social denunciando los recortes aún no representaban una amenaza electoral. Podemos no existía, tampoco las formaciones de confluencia tipo BComú, las CUP eran incipientes y la coalición ICV-EUiA mantenía sus escasos resultados de casi siempre.
Los innumerables casos de corrupción que afectaron a casi toda la cúpula convergente (y que tienen a las sedes de su formación embargadas) además del crecimiento de ERC, obligó entonces a Mas a acentuar su discurso más independentista. Llegó la promesa del referendum (finalmente convertido en una gran movilización con urnas) y más tarde la idea de una lista de unidad independentista que ahora se presenta a votación. Pero para la creación de esta lista era necesaria la «colaboración» de varios actores que maquillaran el hecho de que Mas, de nuevo, optaba a la Presidencia de la Generalitat. ANC y Omnium colaboraron, como era de esperar. Más sorprendente fue la disposición de Oriol Junqueras, lider de ERC, una formación que, en principio, debería estar muy alejada de los procedimientos neoliberales de Artur Mas. Y un gris eurodiputado de izquierda se vio encabezando la lista. Así llegamos al día de hoy...
Y en el día de hoy es innegable el malestar de una amplia mayoría de los catalanes con el gobierno español presidido por Rajoy. Un gobierno salpicado por incontables casos de corrupción, absolutamente incapaz de comprender a la sociedad catalana, cruel en sus recortes e impúdico en su manera de gestionar el poder central del Estado. A nadie puede extrañar el anhelo independentista de una ciudadanía escandalizada y maltratada por ese gobierno. Pero los movimientos de Artur Mas y sus colaboradores más o menos interesados no deberían ocultar que, en materia de recortes y de corrupción, CiU no tiene nada que envidiar al PP. De hecho, muchos de los recortes fueron antes puestos en marcha por CiU en Catalunya que por el PP en el conjunto del estado. Y el caso Pujol, del que Artur Mas era mano derecha, tiene tanta relevancia como los protagonizados por altos dirigentes del PP a nivel español, con la gravedad añadida de que el protagonista en este caso fue durante décadas President de la Generalitat, líder indiscutible de CiU y colaborador inestimable de la política de los diferentes gobiernos de Madrid.
Nadie informa de qué pasará si la mayoría previsible de la lista de Mas no obtiene el apoyo necesario. ¿Será Mas presidente varios años?. ¿Seguirá el debate independentista ocultando al debate social? ¿Habrá de nuevo elecciones, esta vez con propuestas y programas de gobierno?
Toca votar. Votemos pues. Cada cual tendrá sus propias ideas al respecto de todo esto.
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Javier Alegría
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lunes, 14 de septiembre de 2015
REFUGIADOS SIRIOS: "La patética conjura de los números". Rafael Vilasanjuan en "El Periódico de Catalunya"
El cinismo con el que la mayoría de gobiernos europeos está
gestionando el éxodo de refugiados no es un buen presagio para la cumbre
europea de ministros de interior y justicia que se celebra este lunes.
Al contrario, girarse hacia la UE para saber cuántos nos tocan es un
acto de cobardía y engaño.
¿Acaso Rajoy, Hollande o Cameron necesitan permiso para aceptar su responsabilidad sin fijar límites, como ya ha hecho Angela Merkel? ¿Hay que recordar de nuevo que la mayoría de los que están llegando no vienen para mejorar su vida, sino para intentar salvarla?
Mientras se anuncia un reparto global, la demagogia de los números y las cuotas es el muro donde se esconden quienes tienen el deber de abrir fronteras y recibir lo mejor posible a miles de personas que huyen de la barbarie.
Solo siguiendo el consejo del Papa Francisco de acoger a una familia por parroquia, a España llegarían casi 100.000 ¿Es suficiente acabar fijando un límite de 17.000 refugiados? Durante días se ha venido diciendo que el esfuerzo parece enorme y que, si se cumple, el problema está resuelto. Pero no es así. La crisis actual no tiene nada que ver con la falta de una política de inmigración común y no se soluciona con cupos. Esta crisis es de otra naturaleza. La sociedad lo ha entendido y presiona, pero la mayoría de gobiernos solo busca una conjura de cuotas, un número mínimo que les permita defender su dignidad. Nada mas.
Mientras la sociedad se moviliza para no sentirse cómplice y descubrir de nuevo la imagen de otro niño como Aylan Kurdi muerto en la orilla de una playa, los países andan a la greña sobre las cifras, como si el problema y la responsabilidad fuera ajena y pudiéramos dejar en la cuneta a los que no entren en la cuota.
Para el resto de gobiernos parece que solo importan los números. Ese es el engaño. Buscar una solución a este éxodo masivo no pasa por contar, sino por abrir las fronteras y acogerlos. La única manera de evitar ser cómplices de quienes quieren matarles es recibirles y analizar con calma quiénes tendrán derecho a quedarse y quiénes podrán ser repatriados en condiciones, cuando con el apoyo de otros países se empiece a plantear cómo acabar con las pulsiones genocidas que los expulsan. En definitiva lo que Europa debe proponer no es una conjura matemática, sino una solución política. Justo lo que no ha sucedido hasta ahora.
¿Acaso Rajoy, Hollande o Cameron necesitan permiso para aceptar su responsabilidad sin fijar límites, como ya ha hecho Angela Merkel? ¿Hay que recordar de nuevo que la mayoría de los que están llegando no vienen para mejorar su vida, sino para intentar salvarla?
Mientras se anuncia un reparto global, la demagogia de los números y las cuotas es el muro donde se esconden quienes tienen el deber de abrir fronteras y recibir lo mejor posible a miles de personas que huyen de la barbarie.
Solo siguiendo el consejo del Papa Francisco de acoger a una familia por parroquia, a España llegarían casi 100.000 ¿Es suficiente acabar fijando un límite de 17.000 refugiados? Durante días se ha venido diciendo que el esfuerzo parece enorme y que, si se cumple, el problema está resuelto. Pero no es así. La crisis actual no tiene nada que ver con la falta de una política de inmigración común y no se soluciona con cupos. Esta crisis es de otra naturaleza. La sociedad lo ha entendido y presiona, pero la mayoría de gobiernos solo busca una conjura de cuotas, un número mínimo que les permita defender su dignidad. Nada mas.
Mientras la sociedad se moviliza para no sentirse cómplice y descubrir de nuevo la imagen de otro niño como Aylan Kurdi muerto en la orilla de una playa, los países andan a la greña sobre las cifras, como si el problema y la responsabilidad fuera ajena y pudiéramos dejar en la cuneta a los que no entren en la cuota.
Triste escenario
No puede haber un escenario mas patético. De Hungría a Dinamarca, pasando por España, se difunden mensajes para confundir a los que huyen con terroristas o tratarlos como parásitos. Algunos países se desmarcan argumentando que no han firmado acuerdos de justicia. Otros como España argumentan que no tienen recursos, a pesar del clamor solidario que se traduce en ofertas y ayuda que deberíamos estar ya organizando. Mientras Italia y Grecia se saturan con nuevas llegadas, solo Angela Merkel ha tenido la valentía de recordar que Europa tiene una obligación: salvar cada una de las vidas que está escupiendo la barbarie. ¡Todas!Para el resto de gobiernos parece que solo importan los números. Ese es el engaño. Buscar una solución a este éxodo masivo no pasa por contar, sino por abrir las fronteras y acogerlos. La única manera de evitar ser cómplices de quienes quieren matarles es recibirles y analizar con calma quiénes tendrán derecho a quedarse y quiénes podrán ser repatriados en condiciones, cuando con el apoyo de otros países se empiece a plantear cómo acabar con las pulsiones genocidas que los expulsan. En definitiva lo que Europa debe proponer no es una conjura matemática, sino una solución política. Justo lo que no ha sucedido hasta ahora.
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Javier Alegría
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sábado, 5 de septiembre de 2015
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