Acaba de cumplirse el primer aniversario de «Raval Cultural» y, por tanto, es buen momento para hacer un balance del camino recorrido hasta el momento. Sobre todo porque se trata del proyecto más ambicioso y esperado de los útlimos años, en el que se han depositado muchas de las esperanzas de conseguir, al fin, que el Raval no sea asociado sistemáticamente a degradación sino a lo que verdaderamente lo caracteriza: la cultura en sus más variadas expresiones. Como en todo balance podemos encontrar luces y sombras pero, considerándolo todo en conjunto, pensamos que el balance es muy positivo.
En este año, «Raval Cultural» ha puesto los primeros ladrillos de la construcción de un mensaje potente, necesario para alcanzar los objetivos que no son otros que proyectar una imagen renovada del barrio del Raval a toda la ciudad de Barcelona. El logo, la página web, los distintivos en las fachadas de entidades grandes y pequeñas, los recorridos por el barrio, las primeras campañas de difusión... Poco a poco, pero de forma decidida se ha ido consolidando el proyecto y «la marca». No han faltado descontentos y algunas críticas, pero eso ya se da por descontado en cualquier proyecto en el que confluyan tantos y tan diversos intereses y situaciones.
Entre las sombras, que hasta ahora no son muchas, podemos destacar una: la cuestión del protagonismo. Entidades grandes y entidades pequeñas tienen su particular «orgullo». Todas aspiran a potenciar no solo la imagen del Raval sino también la suya propia. Y este afán, absolutamente lógico y respetable, puede entrar en colisión algunas veces con la voracidad de protagonismo del poder político. Raval Cultural ¿es la suma de los esfuerzos de los operadores que programan las actividades o el fruto del esfuerzo, reconocible y loable, de quienes desde la política lo dirigen?. Es una cuestión delicada. Cuando el Macba o Freedonia o los investigadores del CSIC impulsan una iniciativa ¿se desdibuja su protagonismo bajo el paraguas de Raval Cultural? ¿Quién debe sacar pecho? Hasta ahora no hay un conflicto en ese terreno...pero existe un cierto run run que podría acabar generando problemas de desapego con el proyecto. Será una cuestión de tacto y generosidad que se deberá cuidar con mimo.
Pero todo considerado, debemos saludar con optimismo y buena nota este primer aniversario, felicitar a todos cuantos lo hacen posible y desear que los aniversarios siguientes se celebren con igual carga de optimismo y esperanza. Enhorabuena Raval Cultural!!
Periódico "El Raval"
Cada mes sale a la calle el periódico "El Raval" con información de lo que puede interesar a quienes viven y trabajan en el barrio del Raval.
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Además del periódico, en este blog encontrarás algunos contenidos que quizás puedan interesarte también.
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miércoles, 4 de junio de 2014
jueves, 8 de mayo de 2014
"Pero ahora ¿Qué se vota? Editorial del periódico "El Raval" del mes de mayo 2014
Si nos remontamos solamente unos pocos años atrás, la población española aparecía en todas las encuestas y sondeos a la cabeza del entusiasmo europeísta. Catalunya incluida. Pero en este momento, cuando llega el momento de la convocatoria para la elección de representantes en el Parlamento Europeo, las cosas parecen muy distintas.
Para empezar, nunca ha quedado muy claro qué intereses se defienden desde las distintas opciones. Si atendemos a las explicaciones y mensajes motivadores diversos, se trata de defender los derechos de los españoles en una UE que acabará tomando un gran número de medidas que afectarán a nuestra vida de forma directa. Pero no queda claro cómo será ese «mecanismo de defensa de los intereses españoles en Europa». ¿Acaso los elegidos aquí actuarán con unidad de criterios «nacionales»? Por ejemplo, PP y PSOE ¿actuarán más en función de intereses españoles que de intereses ideológicos o de grupo? ¿Y lo hará igual cualquier miembro de cualquier formación política? ¿O será más bien que cada cual irá a engrosar sus respectivos grupos parlamentarios en un esquema similar al de los diputados elegidos para formar parte del parlamento español que son, con algunas excepciones, simples apretadores de botones siguiendo las consignas del grupo al que pertenecen?. Desde luego, para los políticos y los más informados las cosas serán claras, pero para la ciudadanía no queda nada claro de qué forma puede defender mejor sus intereses y sensibilidades con su voto a una u otra formación en estas elecciones europeas. Todo junto invita a pensar en una gran abstención. Pero hay más.
El entusiasmo europeísta de hace unos años saltó por los aires con la crisis económica. Cuando los bancos europeos se vieron «intoxicados» por la inversión en valores de dudoso cobro procedentes de los grandes grupos financieros americanos y, por decirlo de forma coloquial, «vieron las orejas al lobo», la UE no dudó en machacar a Grecia, por muy «europeo» que fuera ese país. Tampoco tardaron en acosar a Irlanda, Portugal, España e Italia. Los españoles hemos podido ver en poco tiempo como esa Europa democrática, civilizada y con servicios y derechos sociales modélicos se convertía, en momentos de tensión económica, en una Europa implacable que reducía sin piedad el estado del bienestar, los servicios y prestaciones y los derechos conseguidos... e incluso cómo crecían en su seno opciones xenófobas contra ciudadanos de otros países miembros de la misma Unión Europea.
Hoy el modelo europeo ya no es el referente claro, la aspiración de los españoles. Europa se percibe como parte del problema cuando antes era, no una parte de la solución, sino la solución misma. La europa de los mercaderes, sometida a los designios e intereses de la «locomotora» alemana, plagada de ultras racistas, sin política exterior y sin fuerza suficiente para imponer sus modelos e intereses a escala mundial, no es lo que era. Si ya antes había una dificultad para digerir que muchas de nuestras cosas cotidianas se decidían en la UE, la lejanía de las instituciones europeas se ve ahora todavía más lejana. Y si lo llevamos al plano de las autonomías, naciones sin estado o como queramos llamarlo, la distancia se percibe como sideral. Por eso, entre otras cosas, los movimientos secesionistas y las inquietudes nacionalistas, tanto de regiones como de estados, se hacen más evidentes. Casi nadie ve a Europa como una estructura supranacional garante de bienestar, derechos y libertades. Más bien al contrario, a una gran parte de la ciudadanía le parece que se trata de la estrutura de control de los poderes financieros sobre la población.
Dicho todo esto, la abstención parece que será la gran medida de las cosas. No obstante, en tiempos tan complicados, la gran pregunta es si se puede o no se puede «decir algo» yendo a votar. Y a esa pregunta la respuesta es «sí, se puede decir algo». De hecho, tal como están las cosas en la política, es posible que en estas elecciones se pueda decir algo realmente importante. Así que nuestra recomendación es ésta: piense muy despacio lo que quiere decir con su voto y dígalo. Los ciudadanos somos raramente escuchados porque tenemos pocas posibilidades de hablar. Por eso, ahora que podemos hacerlo, no podemos quedarnos callados. Piense bien lo que quiere decir y dígalo con su voto. No es tan inútil. Será «la primera frase» de una idea que podremos completar en el próximo ciclo electoral. En un año, hablaremos varias veces. Pensemos qué queremos decir.
Para empezar, nunca ha quedado muy claro qué intereses se defienden desde las distintas opciones. Si atendemos a las explicaciones y mensajes motivadores diversos, se trata de defender los derechos de los españoles en una UE que acabará tomando un gran número de medidas que afectarán a nuestra vida de forma directa. Pero no queda claro cómo será ese «mecanismo de defensa de los intereses españoles en Europa». ¿Acaso los elegidos aquí actuarán con unidad de criterios «nacionales»? Por ejemplo, PP y PSOE ¿actuarán más en función de intereses españoles que de intereses ideológicos o de grupo? ¿Y lo hará igual cualquier miembro de cualquier formación política? ¿O será más bien que cada cual irá a engrosar sus respectivos grupos parlamentarios en un esquema similar al de los diputados elegidos para formar parte del parlamento español que son, con algunas excepciones, simples apretadores de botones siguiendo las consignas del grupo al que pertenecen?. Desde luego, para los políticos y los más informados las cosas serán claras, pero para la ciudadanía no queda nada claro de qué forma puede defender mejor sus intereses y sensibilidades con su voto a una u otra formación en estas elecciones europeas. Todo junto invita a pensar en una gran abstención. Pero hay más.
El entusiasmo europeísta de hace unos años saltó por los aires con la crisis económica. Cuando los bancos europeos se vieron «intoxicados» por la inversión en valores de dudoso cobro procedentes de los grandes grupos financieros americanos y, por decirlo de forma coloquial, «vieron las orejas al lobo», la UE no dudó en machacar a Grecia, por muy «europeo» que fuera ese país. Tampoco tardaron en acosar a Irlanda, Portugal, España e Italia. Los españoles hemos podido ver en poco tiempo como esa Europa democrática, civilizada y con servicios y derechos sociales modélicos se convertía, en momentos de tensión económica, en una Europa implacable que reducía sin piedad el estado del bienestar, los servicios y prestaciones y los derechos conseguidos... e incluso cómo crecían en su seno opciones xenófobas contra ciudadanos de otros países miembros de la misma Unión Europea.
Hoy el modelo europeo ya no es el referente claro, la aspiración de los españoles. Europa se percibe como parte del problema cuando antes era, no una parte de la solución, sino la solución misma. La europa de los mercaderes, sometida a los designios e intereses de la «locomotora» alemana, plagada de ultras racistas, sin política exterior y sin fuerza suficiente para imponer sus modelos e intereses a escala mundial, no es lo que era. Si ya antes había una dificultad para digerir que muchas de nuestras cosas cotidianas se decidían en la UE, la lejanía de las instituciones europeas se ve ahora todavía más lejana. Y si lo llevamos al plano de las autonomías, naciones sin estado o como queramos llamarlo, la distancia se percibe como sideral. Por eso, entre otras cosas, los movimientos secesionistas y las inquietudes nacionalistas, tanto de regiones como de estados, se hacen más evidentes. Casi nadie ve a Europa como una estructura supranacional garante de bienestar, derechos y libertades. Más bien al contrario, a una gran parte de la ciudadanía le parece que se trata de la estrutura de control de los poderes financieros sobre la población.
Dicho todo esto, la abstención parece que será la gran medida de las cosas. No obstante, en tiempos tan complicados, la gran pregunta es si se puede o no se puede «decir algo» yendo a votar. Y a esa pregunta la respuesta es «sí, se puede decir algo». De hecho, tal como están las cosas en la política, es posible que en estas elecciones se pueda decir algo realmente importante. Así que nuestra recomendación es ésta: piense muy despacio lo que quiere decir con su voto y dígalo. Los ciudadanos somos raramente escuchados porque tenemos pocas posibilidades de hablar. Por eso, ahora que podemos hacerlo, no podemos quedarnos callados. Piense bien lo que quiere decir y dígalo con su voto. No es tan inútil. Será «la primera frase» de una idea que podremos completar en el próximo ciclo electoral. En un año, hablaremos varias veces. Pensemos qué queremos decir.
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Javier Alegría
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martes, 22 de abril de 2014
"El futuro de nuestro planeta depende de 58 personas" por Roberto Savio
Aunque para muchos ha pasado
inadvertido, el 13 de abril el Grupo Intergubernamental de Expertos
sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó la tercera y última parte de un
informe en el que se advierte sin rodeos que solo tenemos 15 años para
evitar superar el umbral de un calentamiento global de dos grados. Más
allá, las consecuencias serán dramáticas.
Solo los más miopes no toman conciencia
de qué se trata: desde el aumento del nivel del mar, hasta más
frecuentes huracanes y tormentas y un impacto adverso en la producción
de alimentos.
En un mundo normal y participativo, en
el que 83 por ciento de las personas que viven hoy todavía existirán
dentro de 15 años, este informe habría provocado una reacción dramática.
En cambio, no ha habido un solo
comentario de los líderes de los 196 países en los que habitan los 7.500
millones de “consumidores” del planeta.
Los antropólogos que estudian las
semejanzas y diferencias entre los seres humanos y otros animales, hace
un buen tiempo que llegaron a la conclusión de que la humanidad no es
superior en todos los aspectos.
Por ejemplo, el ser humano es menos
adaptable a la supervivencia que muchos animales en casos de terremotos,
huracanes y otros desastres naturales. A estas alturas, ellos deben
advertir síntomas de alerta y malestar.
El primer volumen de este informe del
IPCC, publicado en septiembre de 2013 en Estocolmo, estableció que los
humanos son la causa principal del calentamiento global, mientras que la
segunda parte, lanzada en Yokohama el 31 de marzo, afirmó que “en las
últimas décadas, los cambios climáticos han causado impactos en los
sistemas naturales y humanos en todos los continentes y en todos los
océanos”.
El IPCC está formado por más de 2.000
científicos de todo el mundo y esta es la primera vez que ha llegado a
firmes conclusiones finales desde su creación por las Naciones Unidas en
1988. La principal conclusión es que para detener la carrera hacia un
punto sin retorno, las emisiones globales deben reducirse entre 40 y 70
por ciento antes de 2050.
El informe advierte que “solo los
grandes cambios institucionales y tecnológicos darán una oportunidad
superior a 50 por ciento” de que el calentamiento global no traspase el
límite de seguridad, y agrega que las medidas deben comenzar a más
tardar en 15 años, completándose en 35.
Vale la pena señalar que dos terceras
partes de la humanidad es menor de 21 años y en gran medida son ellos
los que tendrán que soportar los enormes costos de la lucha contra el
cambio climático.
La principal recomendación del IPCC es
muy simple: las principales economías deben fijar un impuesto a la
contaminación con dióxido de carbono, elevando el costo de los
combustibles fósiles, para impulsar el mercado de fuentes de energías
limpias, como la eólica, la solar o la nuclear.
Diez países son los causantes de 70 por
ciento del total de la contaminación mundial de gases de efecto
invernadero, mientras Estados Unidos y China son responsables de 55 por
ciento de esa magnitud.
Ambos países están tomando medidas serias para combatir la contaminación.
El presidente estadounidense, Barack
Obama, trató en vano de obtener el beneplácito del Senado y ha debido
ejercer su autoridad bajo la Ley de Aire Limpio de 1970 para reducir la
contaminación de carbono de los vehículos e instalaciones industriales,
estimulando las tecnologías limpias. Sin embargo, no puede hacer nada
más sin apoyo del Senado.
El todopoderoso nuevo presidente de
China, Xi Jinping, considera prioritario el medio ambiente, en parte
porque fuentes oficiales estiman en cinco millones anuales el número de
muertes en ese país por la contaminación.
Pero China necesita carbón para su
crecimiento, y la postura del Xi es: “¿por qué deberíamos frenar nuestro
desarrollo, cuando los países ricos que han creado el problema actual
quieren que tomemos medidas que retrasan nuestro crecimiento?”.
Así se crea un círculo vicioso. Los
países del Sur quieren que los países ricos financien sus costos de
reducción de la contaminación y los del Norte quieren que estos dejen de
contaminar y asuman sus propios costos.
Como resultado, el resumen del informe,
que está destinado a los gobernantes, ha sido despojado de las premisas
que podrían dar a entender la necesidad de que el Sur haga más, mientras
que los países ricos presionaron para evitar un lenguaje que pudiera
ser interpretado como la necesidad de que ellos asuman las obligaciones
financieras.
Esto debería facilitar un compromiso
blando en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático de Lima, donde se debería alcanzar un nuevo acuerdo global
(recuérdese el desastre de la conferencia en Copenhague en 2009).
La clave de cualquier acuerdo está en
manos de Estados Unidos. El Congreso de ese país ha bloqueado toda
iniciativa sobre el control climático, proporcionando una salida fácil
para China, India y el resto de los contaminadores: “¿por qué debemos
asumir compromisos y sacrificios, si Estados Unidos no participa?”.
El problema es que los republicanos han
convertido el cambio climático en una de sus banderas de identidad. La
última vez que se propuso un impuesto al carbono, en 2009, luego de un
voto positivo en la Cámara de Representantes controlada por los
demócratas, el Senado dominado por los republicanos lo rechazó.
En las elecciones de 2010, una serie de
políticos que votaron a favor del impuesto al carbono perdieron sus
escaños, lo que contribuyó a que los republicanos asumiesen el control
de la Cámara.
Ahora, la única esperanza para los que
quieren un cambio es aguardar las elecciones de 2016, y esperar que el
nuevo presidente de Estados Unidos sea capaz de cambiar la situación.
Este es un buen ejemplo de por qué los antiguos griegos decían que la
esperanza es la última diosa…
El cuadro es muy simple. El Senado
estadounidense está integrado por 100 miembros, lo que significa que
bastan 51 votos para liquidar cualquier proyecto de ley sobre un
impuesto a los combustibles fósiles.
En China, la situación es diferente. En
la mejor de las hipótesis, las decisiones las toma el Comité Permanente
del Comité Central, formado por siete miembros, que son el verdadero
poder en el Partido Comunista.
En otras palabras, el futuro de nuestro
planeta lo deciden 58 personas de una población mundial de casi 7.700
millones de habitantes.
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Javier Alegría
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lunes, 7 de abril de 2014
20º ANIVERSARIO DEL PERIÓDICO
El día 10 de abril de 2014, jueves, celebramos el 20º aniversario del periódico "El Raval". Será en el Casal de Barri Folch i Torres (en la plaza del mismo nombre) a las 19.30 hs.
El acto consistirá en una exposición de portadas que reflejará la evolución del periódico en estos años. Habrá pica-pica y desvelaremos "algunos secretos"...
Todos nuestros lectores, amigos y colaboradores están invitados. No puedes faltar!!!
El acto consistirá en una exposición de portadas que reflejará la evolución del periódico en estos años. Habrá pica-pica y desvelaremos "algunos secretos"...
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Javier Alegría
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"Estamos de celebración"
Nuestro periódico cumple veinte años y creemos que eso es motivo de celebración. Quizá veinte años no sean una gran cosa para algunos medios de comunicación hoy ya centenarios, pero para un medio de comunicación barrial, independiente y tan modesto como éste, sí es una trayectoria que merece ser celebrada.
«El Raval» nació en la primavera de 1994. Por aquel tiempo el barrio estaba inmerso en pleno proceso de remodelación. Los años setenta y ochenta habían sido tremendos: la droga hacía estragos y raro era el mes en el que no aparecía una persona muerta por sobredosis en algún rincón oscuro de los muchos que había entonces. La delincuencia, derivada de la droga y las imperiosas necesidades de los adictos a la heroína, era tan intensa que farmacias y estancos colocaban barras de acero para proteger sus mostradores. Por otra parte, la llegada de la democracia pedía lugares de reunión vecinal, plazas amplias, zonas verdes... Así que se diseño un PERI que tenía por objetivo lo que se llamó «esponjamiento» del barrio. Es decir, se decidió derribar edificios para dejar espacio a plazas amplias, a una rambla y a nuevos equipamientos.
El PERI fue traumático. Miles de vecinos fueron expropiados y, en muchos casos, desplazados fuera del barrio. El proceso se encargó a la empresa PROCIVESA que, en poco tiempo, se hizo con una triste fama por sus métodos más que discutibles. Fueron años de especulación y corrupción, de abusos, de mobbing. Un periodo negro de denuncias y quejas. Un doloroso tránsito lleno de separaciones y despedidas, de abundantes frustraciones y de interminables molestias por las obras que nunca se acababan.
Y ahi nació «El Raval», que en sus primeros meses se llamaba «Raval Va!» en un intento de transmitir un espíritu optimista en un tiempo tan complicado. Nació pequeño, como corresponde a un nacimiento. Apenas unas pocas páginas en blanco y negro de tamaño folio. Pero sobrevivió y fue aprendiendo y creciendo como un niño que se hace grande.
El PERI se terminó y el «nuevoRaval» de la Rambla, el Macba y la Universidad es ya nuestro paisaje habitual. Los vecinos que fueron desplazados y los que eligieron buscar un barrio mejor para formar una familia fueron sustituidos por los que trajo la ola de inmigrantes procedentes de todos los rincones del mundo, haciendo que también el paisaje humano se transformara. Y aquí, en este Raval de la cultura y la pobreza, de la mezcla y la convivencia, en este Raval centro de una ciudad que le teme más que le ama, estamos, veinte años después, sacando a la calle un modesto pero orgulloso periódico, que trata de reflejar en sus páginas lo positivo y lo problemático procurando mantener siempre un tono optimista y esperanzador, aún en los peores momentos de una crisis histórica.
No queremos profundizar hoy aquí en los problemas de distinto tipo que este moderno Raval tiene. No hay duda de que el barrio debe trabajar aún en viejos y nuevos problemas que se arrastran. Y todos trabajaremos en ello. Cada cual desde su parcela. Pero hoy permitan que dejemos eso a un lado y nos centremos en este 20 aniversario.
Celebraremos el cumpleaños con un encuentro. Será en el Casal de Barri Folh i Torres el próximo día 10 de abril a las 19:30hs. Ese día podrán ver la evolución del periódico a traves de una muestra de las portadas desde el momento de su nacimiento. También desvelaremos «algunos secretos» a los asistentes. Y por supuesto habrá un pica pica, como en todo cumpleaños. Pero sobre todo, esperamos poder contar con la presencia de todos ustedes, los lectores, los verdaderos protagonistas de esta historia del barrio del Raval. Reserven la fecha del 10 de abril. Nos vemos allí.
«El Raval» nació en la primavera de 1994. Por aquel tiempo el barrio estaba inmerso en pleno proceso de remodelación. Los años setenta y ochenta habían sido tremendos: la droga hacía estragos y raro era el mes en el que no aparecía una persona muerta por sobredosis en algún rincón oscuro de los muchos que había entonces. La delincuencia, derivada de la droga y las imperiosas necesidades de los adictos a la heroína, era tan intensa que farmacias y estancos colocaban barras de acero para proteger sus mostradores. Por otra parte, la llegada de la democracia pedía lugares de reunión vecinal, plazas amplias, zonas verdes... Así que se diseño un PERI que tenía por objetivo lo que se llamó «esponjamiento» del barrio. Es decir, se decidió derribar edificios para dejar espacio a plazas amplias, a una rambla y a nuevos equipamientos.
El PERI fue traumático. Miles de vecinos fueron expropiados y, en muchos casos, desplazados fuera del barrio. El proceso se encargó a la empresa PROCIVESA que, en poco tiempo, se hizo con una triste fama por sus métodos más que discutibles. Fueron años de especulación y corrupción, de abusos, de mobbing. Un periodo negro de denuncias y quejas. Un doloroso tránsito lleno de separaciones y despedidas, de abundantes frustraciones y de interminables molestias por las obras que nunca se acababan.
Y ahi nació «El Raval», que en sus primeros meses se llamaba «Raval Va!» en un intento de transmitir un espíritu optimista en un tiempo tan complicado. Nació pequeño, como corresponde a un nacimiento. Apenas unas pocas páginas en blanco y negro de tamaño folio. Pero sobrevivió y fue aprendiendo y creciendo como un niño que se hace grande.
El PERI se terminó y el «nuevoRaval» de la Rambla, el Macba y la Universidad es ya nuestro paisaje habitual. Los vecinos que fueron desplazados y los que eligieron buscar un barrio mejor para formar una familia fueron sustituidos por los que trajo la ola de inmigrantes procedentes de todos los rincones del mundo, haciendo que también el paisaje humano se transformara. Y aquí, en este Raval de la cultura y la pobreza, de la mezcla y la convivencia, en este Raval centro de una ciudad que le teme más que le ama, estamos, veinte años después, sacando a la calle un modesto pero orgulloso periódico, que trata de reflejar en sus páginas lo positivo y lo problemático procurando mantener siempre un tono optimista y esperanzador, aún en los peores momentos de una crisis histórica.
No queremos profundizar hoy aquí en los problemas de distinto tipo que este moderno Raval tiene. No hay duda de que el barrio debe trabajar aún en viejos y nuevos problemas que se arrastran. Y todos trabajaremos en ello. Cada cual desde su parcela. Pero hoy permitan que dejemos eso a un lado y nos centremos en este 20 aniversario.
Celebraremos el cumpleaños con un encuentro. Será en el Casal de Barri Folh i Torres el próximo día 10 de abril a las 19:30hs. Ese día podrán ver la evolución del periódico a traves de una muestra de las portadas desde el momento de su nacimiento. También desvelaremos «algunos secretos» a los asistentes. Y por supuesto habrá un pica pica, como en todo cumpleaños. Pero sobre todo, esperamos poder contar con la presencia de todos ustedes, los lectores, los verdaderos protagonistas de esta historia del barrio del Raval. Reserven la fecha del 10 de abril. Nos vemos allí.
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viernes, 4 de abril de 2014
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