Periódico "El Raval"
Cada mes sale a la calle el periódico "El Raval" con información de lo que puede interesar a quienes viven y trabajan en el barrio del Raval.
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Además del periódico, en este blog encontrarás algunos contenidos que quizás puedan interesarte también.
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domingo, 6 de julio de 2014
viernes, 4 de julio de 2014
PROGRAMA "FESTA MAJOR" RAVAL 2014. (Para verlo clica sobre el programa y se abrirá una ventana. Allí puedes ampliar y moverte para ver los detalles de lo que más te interese)
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Javier Alegría
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domingo, 8 de junio de 2014
miércoles, 4 de junio de 2014
Despedida a Nuria Paricio. Editorial junio-2014 "El Raval"
Tras una década al frente de la Fundació Tot Raval, se despide de ella, que no del Raval, su directora Nuria Paricio. Impulsora de «Raval-Ès», el embrión de lo que luego ha sido y es la «Fundació Tot Raval», su papel como dinamizadora del trabajo en red de las entidades del Raval ha sido fundamental. Sin llegar a contentar a todo el mundo, algo absolutamente imposible, Nuria Paricio ha conseguido un consenso mayor que nadie en este barrio. Enamorada del Raval, trabajadora incansable, maestra del tacto y las buenas maneras, firme en su determinación y flexible para adaptarse a las distintas sensibilidades, ha llevado a Tot Raval a convertirse en un modelo reconocido recientemente por la Unión Europea como referente para la construcción de la convicencia en los barrios de las ciudades del siglo XXI. Como suele pasar en estos casos, su labor será mejor valorada cuando el tiempo dé la perspectiva adecuada.
A día de hoy, unas 300 entidades de todo tipo están vinculadas a Tot Raval. Sus proyectos, sus aportes en forma de estudios, sus mecanismos de trabajo en red y su ejemplar equipo humano quedan como herencia de una labor que se ha de reconocer y admirar. Y queda a la junta de la Fundació y a sus «patronos» y «amigos» la tarea de continuar la labor. No va a ser fácil, pero talento es lo que sobra en este barrio y no hay motivo para el pesimismo. Echaremos de menos a Nuria Paricio, sin duda, pero su legado la mantendrá viva en el recuerdo de todos los que amamos este barrio. Que tengas buen viaje Nuria! Nos veremos por estas calles!!!
A día de hoy, unas 300 entidades de todo tipo están vinculadas a Tot Raval. Sus proyectos, sus aportes en forma de estudios, sus mecanismos de trabajo en red y su ejemplar equipo humano quedan como herencia de una labor que se ha de reconocer y admirar. Y queda a la junta de la Fundació y a sus «patronos» y «amigos» la tarea de continuar la labor. No va a ser fácil, pero talento es lo que sobra en este barrio y no hay motivo para el pesimismo. Echaremos de menos a Nuria Paricio, sin duda, pero su legado la mantendrá viva en el recuerdo de todos los que amamos este barrio. Que tengas buen viaje Nuria! Nos veremos por estas calles!!!
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Javier Alegría
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Primer aniversario de "Raval Cultural" Editorial junio 2014 "El Raval"
Acaba de cumplirse el primer aniversario de «Raval Cultural» y, por tanto, es buen momento para hacer un balance del camino recorrido hasta el momento. Sobre todo porque se trata del proyecto más ambicioso y esperado de los útlimos años, en el que se han depositado muchas de las esperanzas de conseguir, al fin, que el Raval no sea asociado sistemáticamente a degradación sino a lo que verdaderamente lo caracteriza: la cultura en sus más variadas expresiones. Como en todo balance podemos encontrar luces y sombras pero, considerándolo todo en conjunto, pensamos que el balance es muy positivo.
En este año, «Raval Cultural» ha puesto los primeros ladrillos de la construcción de un mensaje potente, necesario para alcanzar los objetivos que no son otros que proyectar una imagen renovada del barrio del Raval a toda la ciudad de Barcelona. El logo, la página web, los distintivos en las fachadas de entidades grandes y pequeñas, los recorridos por el barrio, las primeras campañas de difusión... Poco a poco, pero de forma decidida se ha ido consolidando el proyecto y «la marca». No han faltado descontentos y algunas críticas, pero eso ya se da por descontado en cualquier proyecto en el que confluyan tantos y tan diversos intereses y situaciones.
Entre las sombras, que hasta ahora no son muchas, podemos destacar una: la cuestión del protagonismo. Entidades grandes y entidades pequeñas tienen su particular «orgullo». Todas aspiran a potenciar no solo la imagen del Raval sino también la suya propia. Y este afán, absolutamente lógico y respetable, puede entrar en colisión algunas veces con la voracidad de protagonismo del poder político. Raval Cultural ¿es la suma de los esfuerzos de los operadores que programan las actividades o el fruto del esfuerzo, reconocible y loable, de quienes desde la política lo dirigen?. Es una cuestión delicada. Cuando el Macba o Freedonia o los investigadores del CSIC impulsan una iniciativa ¿se desdibuja su protagonismo bajo el paraguas de Raval Cultural? ¿Quién debe sacar pecho? Hasta ahora no hay un conflicto en ese terreno...pero existe un cierto run run que podría acabar generando problemas de desapego con el proyecto. Será una cuestión de tacto y generosidad que se deberá cuidar con mimo.
Pero todo considerado, debemos saludar con optimismo y buena nota este primer aniversario, felicitar a todos cuantos lo hacen posible y desear que los aniversarios siguientes se celebren con igual carga de optimismo y esperanza. Enhorabuena Raval Cultural!!
En este año, «Raval Cultural» ha puesto los primeros ladrillos de la construcción de un mensaje potente, necesario para alcanzar los objetivos que no son otros que proyectar una imagen renovada del barrio del Raval a toda la ciudad de Barcelona. El logo, la página web, los distintivos en las fachadas de entidades grandes y pequeñas, los recorridos por el barrio, las primeras campañas de difusión... Poco a poco, pero de forma decidida se ha ido consolidando el proyecto y «la marca». No han faltado descontentos y algunas críticas, pero eso ya se da por descontado en cualquier proyecto en el que confluyan tantos y tan diversos intereses y situaciones.
Entre las sombras, que hasta ahora no son muchas, podemos destacar una: la cuestión del protagonismo. Entidades grandes y entidades pequeñas tienen su particular «orgullo». Todas aspiran a potenciar no solo la imagen del Raval sino también la suya propia. Y este afán, absolutamente lógico y respetable, puede entrar en colisión algunas veces con la voracidad de protagonismo del poder político. Raval Cultural ¿es la suma de los esfuerzos de los operadores que programan las actividades o el fruto del esfuerzo, reconocible y loable, de quienes desde la política lo dirigen?. Es una cuestión delicada. Cuando el Macba o Freedonia o los investigadores del CSIC impulsan una iniciativa ¿se desdibuja su protagonismo bajo el paraguas de Raval Cultural? ¿Quién debe sacar pecho? Hasta ahora no hay un conflicto en ese terreno...pero existe un cierto run run que podría acabar generando problemas de desapego con el proyecto. Será una cuestión de tacto y generosidad que se deberá cuidar con mimo.
Pero todo considerado, debemos saludar con optimismo y buena nota este primer aniversario, felicitar a todos cuantos lo hacen posible y desear que los aniversarios siguientes se celebren con igual carga de optimismo y esperanza. Enhorabuena Raval Cultural!!
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Javier Alegría
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jueves, 8 de mayo de 2014
"Pero ahora ¿Qué se vota? Editorial del periódico "El Raval" del mes de mayo 2014
Si nos remontamos solamente unos pocos años atrás, la población española aparecía en todas las encuestas y sondeos a la cabeza del entusiasmo europeísta. Catalunya incluida. Pero en este momento, cuando llega el momento de la convocatoria para la elección de representantes en el Parlamento Europeo, las cosas parecen muy distintas.
Para empezar, nunca ha quedado muy claro qué intereses se defienden desde las distintas opciones. Si atendemos a las explicaciones y mensajes motivadores diversos, se trata de defender los derechos de los españoles en una UE que acabará tomando un gran número de medidas que afectarán a nuestra vida de forma directa. Pero no queda claro cómo será ese «mecanismo de defensa de los intereses españoles en Europa». ¿Acaso los elegidos aquí actuarán con unidad de criterios «nacionales»? Por ejemplo, PP y PSOE ¿actuarán más en función de intereses españoles que de intereses ideológicos o de grupo? ¿Y lo hará igual cualquier miembro de cualquier formación política? ¿O será más bien que cada cual irá a engrosar sus respectivos grupos parlamentarios en un esquema similar al de los diputados elegidos para formar parte del parlamento español que son, con algunas excepciones, simples apretadores de botones siguiendo las consignas del grupo al que pertenecen?. Desde luego, para los políticos y los más informados las cosas serán claras, pero para la ciudadanía no queda nada claro de qué forma puede defender mejor sus intereses y sensibilidades con su voto a una u otra formación en estas elecciones europeas. Todo junto invita a pensar en una gran abstención. Pero hay más.
El entusiasmo europeísta de hace unos años saltó por los aires con la crisis económica. Cuando los bancos europeos se vieron «intoxicados» por la inversión en valores de dudoso cobro procedentes de los grandes grupos financieros americanos y, por decirlo de forma coloquial, «vieron las orejas al lobo», la UE no dudó en machacar a Grecia, por muy «europeo» que fuera ese país. Tampoco tardaron en acosar a Irlanda, Portugal, España e Italia. Los españoles hemos podido ver en poco tiempo como esa Europa democrática, civilizada y con servicios y derechos sociales modélicos se convertía, en momentos de tensión económica, en una Europa implacable que reducía sin piedad el estado del bienestar, los servicios y prestaciones y los derechos conseguidos... e incluso cómo crecían en su seno opciones xenófobas contra ciudadanos de otros países miembros de la misma Unión Europea.
Hoy el modelo europeo ya no es el referente claro, la aspiración de los españoles. Europa se percibe como parte del problema cuando antes era, no una parte de la solución, sino la solución misma. La europa de los mercaderes, sometida a los designios e intereses de la «locomotora» alemana, plagada de ultras racistas, sin política exterior y sin fuerza suficiente para imponer sus modelos e intereses a escala mundial, no es lo que era. Si ya antes había una dificultad para digerir que muchas de nuestras cosas cotidianas se decidían en la UE, la lejanía de las instituciones europeas se ve ahora todavía más lejana. Y si lo llevamos al plano de las autonomías, naciones sin estado o como queramos llamarlo, la distancia se percibe como sideral. Por eso, entre otras cosas, los movimientos secesionistas y las inquietudes nacionalistas, tanto de regiones como de estados, se hacen más evidentes. Casi nadie ve a Europa como una estructura supranacional garante de bienestar, derechos y libertades. Más bien al contrario, a una gran parte de la ciudadanía le parece que se trata de la estrutura de control de los poderes financieros sobre la población.
Dicho todo esto, la abstención parece que será la gran medida de las cosas. No obstante, en tiempos tan complicados, la gran pregunta es si se puede o no se puede «decir algo» yendo a votar. Y a esa pregunta la respuesta es «sí, se puede decir algo». De hecho, tal como están las cosas en la política, es posible que en estas elecciones se pueda decir algo realmente importante. Así que nuestra recomendación es ésta: piense muy despacio lo que quiere decir con su voto y dígalo. Los ciudadanos somos raramente escuchados porque tenemos pocas posibilidades de hablar. Por eso, ahora que podemos hacerlo, no podemos quedarnos callados. Piense bien lo que quiere decir y dígalo con su voto. No es tan inútil. Será «la primera frase» de una idea que podremos completar en el próximo ciclo electoral. En un año, hablaremos varias veces. Pensemos qué queremos decir.
Para empezar, nunca ha quedado muy claro qué intereses se defienden desde las distintas opciones. Si atendemos a las explicaciones y mensajes motivadores diversos, se trata de defender los derechos de los españoles en una UE que acabará tomando un gran número de medidas que afectarán a nuestra vida de forma directa. Pero no queda claro cómo será ese «mecanismo de defensa de los intereses españoles en Europa». ¿Acaso los elegidos aquí actuarán con unidad de criterios «nacionales»? Por ejemplo, PP y PSOE ¿actuarán más en función de intereses españoles que de intereses ideológicos o de grupo? ¿Y lo hará igual cualquier miembro de cualquier formación política? ¿O será más bien que cada cual irá a engrosar sus respectivos grupos parlamentarios en un esquema similar al de los diputados elegidos para formar parte del parlamento español que son, con algunas excepciones, simples apretadores de botones siguiendo las consignas del grupo al que pertenecen?. Desde luego, para los políticos y los más informados las cosas serán claras, pero para la ciudadanía no queda nada claro de qué forma puede defender mejor sus intereses y sensibilidades con su voto a una u otra formación en estas elecciones europeas. Todo junto invita a pensar en una gran abstención. Pero hay más.
El entusiasmo europeísta de hace unos años saltó por los aires con la crisis económica. Cuando los bancos europeos se vieron «intoxicados» por la inversión en valores de dudoso cobro procedentes de los grandes grupos financieros americanos y, por decirlo de forma coloquial, «vieron las orejas al lobo», la UE no dudó en machacar a Grecia, por muy «europeo» que fuera ese país. Tampoco tardaron en acosar a Irlanda, Portugal, España e Italia. Los españoles hemos podido ver en poco tiempo como esa Europa democrática, civilizada y con servicios y derechos sociales modélicos se convertía, en momentos de tensión económica, en una Europa implacable que reducía sin piedad el estado del bienestar, los servicios y prestaciones y los derechos conseguidos... e incluso cómo crecían en su seno opciones xenófobas contra ciudadanos de otros países miembros de la misma Unión Europea.
Hoy el modelo europeo ya no es el referente claro, la aspiración de los españoles. Europa se percibe como parte del problema cuando antes era, no una parte de la solución, sino la solución misma. La europa de los mercaderes, sometida a los designios e intereses de la «locomotora» alemana, plagada de ultras racistas, sin política exterior y sin fuerza suficiente para imponer sus modelos e intereses a escala mundial, no es lo que era. Si ya antes había una dificultad para digerir que muchas de nuestras cosas cotidianas se decidían en la UE, la lejanía de las instituciones europeas se ve ahora todavía más lejana. Y si lo llevamos al plano de las autonomías, naciones sin estado o como queramos llamarlo, la distancia se percibe como sideral. Por eso, entre otras cosas, los movimientos secesionistas y las inquietudes nacionalistas, tanto de regiones como de estados, se hacen más evidentes. Casi nadie ve a Europa como una estructura supranacional garante de bienestar, derechos y libertades. Más bien al contrario, a una gran parte de la ciudadanía le parece que se trata de la estrutura de control de los poderes financieros sobre la población.
Dicho todo esto, la abstención parece que será la gran medida de las cosas. No obstante, en tiempos tan complicados, la gran pregunta es si se puede o no se puede «decir algo» yendo a votar. Y a esa pregunta la respuesta es «sí, se puede decir algo». De hecho, tal como están las cosas en la política, es posible que en estas elecciones se pueda decir algo realmente importante. Así que nuestra recomendación es ésta: piense muy despacio lo que quiere decir con su voto y dígalo. Los ciudadanos somos raramente escuchados porque tenemos pocas posibilidades de hablar. Por eso, ahora que podemos hacerlo, no podemos quedarnos callados. Piense bien lo que quiere decir y dígalo con su voto. No es tan inútil. Será «la primera frase» de una idea que podremos completar en el próximo ciclo electoral. En un año, hablaremos varias veces. Pensemos qué queremos decir.
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Javier Alegría
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