Cada año, por estas fechas, la mayoría de las personas iniciamos el proceso de cumplimiento de los nuevos planes, proyectos e intenciones que nos hemos propuesto para mejorar nuestra vida en el nuevo año. Es el tiempo del dejar de fumar, de la visita disciplinada a los gimnasios...
Los seres humanos somos constructores de realidades. Tenemos la capacidad para internarnos en los distintos futuros posibles para elegir aquel que más nos conviene o, simplemente, que más nos atrae. Al «visualizar» esa realidad futura podemos elaborar un plan de acción, una serie de acciones sucesivas que pensamos que nos acercarán a esa nueva realidad que nos proponemos como objetivo.
Esta tarea de nuestro psiquismo no es algo extraordinario o limitada a determinadas épocas. Es una tarea cotidiana que realizamos constantemente. Cada día pensamos en lo que tenemos que hacer, muchas noches revisamos lo que nos espera al día siguiente. A menor escala, hacemos pequeños planes rápidos para tareas inmediatas: la lista de la compra, la organización de un trabajo concreto, etc etc. Estamos todo el día visualizando previamente lo que nos proponemos hacer. Es nuestra forma de funcionar. Pero lo que nos interesa en esta ocasión es revisar más detenidadmente los grandes planes, los que hacemos de cuando en cuando con una duración y compeljidad mayores, esos planes a medio y largo plazo.
Los planes a medio y largo plazo son imprescindibles para que las tareas cotidianas que llenan nuestro día a día sean coherentes, tengan un sentido y formen una sucesión que nos aproxime a un objetivo deseado, a una nueva realidad cotidiana que nos parece que será mejor que la que tenemos. Sin ellos, la vida se convierte en una sucesión de tareas sin rumbo que nos acabarán dando la sensación de estar atrapados, esclavos de una rutina que no construye nada, que no nos hace mejorar ni evolucionar. Esta sensación es tremendamente desagradable. Produce sin-sentido, frustración, sensación de vacío y conduce a estados psicológicos caracterizados por el tono bajo. Puede llevar fácilmente a la depresión.
Los seres humanos somos constructores de realidades. No podemos sentirnos bien sin ejercer esa capacidad. Por eso, sobre todo en ciertos momentos, en remansos del río de la vida, en ocasiones como el cambio de año, nos detenemos para fijarnos nuevos objetivos, elaborar un plan, pensar en los pasos intermedios que a modo de mojones en la carretera nos indiquen que vamos en la dirección correcta.
Algunas veces, las circunstancias de la vida nos hacen sentir que no podemos hacer nada para cambiar nuestro camino, que estamos atrapados en una vía férrea sin posibilidad de desvíos, o peor aún, que estamos estancados, detenidos sin avanzar en ninguna dirección. Pero es falso. Somos constructores y nada puede impedirnos construir. Esas sensaciones de incapacidad son solo eso, sensaciones. Es preciso salir de ese estado psicoló-gico, encontrar la manera de elaborar proyectos atractivos, poner en funcionamiento nuestro arsenal de libertad.
A veces esta cuestión puede resultar complicada. A veces necesitamos la perspectiva de alguien que no esté afectado por nuestros condicionantes personales. Pero algo es seguro: se puede salir de ahí.
Maria Jose Hernando. Psicóloga.
Visitas concertadas llamando al 627 908 300
Periódico "El Raval"
Cada mes sale a la calle el periódico "El Raval" con información de lo que puede interesar a quienes viven y trabajan en el barrio del Raval.
Para ver el periódico "El Raval" cómodamente, clica sobre el ejemplar que ves abajo. Se ampliará a toda la pantalla.
Podrás pasar las páginas y en la parte superior podrás ver los controles para ampliar, arrastrar, etc.
Además del periódico, en este blog encontrarás algunos contenidos que quizás puedan interesarte también.
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jueves, 13 de enero de 2011
viernes, 3 de diciembre de 2010
REALIDAD Y PERCEPCIÓN
Recuerdo de mis años de carrera cuando estudiaba filosofía que una de las cuestiones que más preocupaba y ocupaba a los filósofos era establecer la posibilidad que tiene el ser humano de conocer la realidad tal cual es, de analizarla y comprenderla. Se preguntaban si nuestra subjetividad hace imposible esa tarea, si al percibir la realidad ya la estamos modificando, etc. etc.
Mi experiencia ayudando a pacientes en consulta me ha dado la posibilidad de comprender hasta qué punto nuestra subjetividad, nuestro estado de ánimo, nuestra educación y, curiosamente, nuestras espectativas de futuro, condicionan nuestra percepción de la realidad. Pongamos un ejemplo.
Imaginemos que a dos personas le pedimos que nos den una descripción sintética de la ciudad de Barcelona. Una nos dice que se trata de una ciudad oprimente y masificada, con problemas de delincuencia y exceso de turistas. La otra nos dice que es una ciudad cosmopolita, llena de iniciativas y eventos y modélica en la convivencia. Si les digo que una de las personas es un hombre de 25 años con un buen trabajo y una pareja con la que prepara un matrimonio para dentro de cuatro meses y la otra persona es una mujer madura a la que acaba de abandonar el marido con un hijo drogadicto y un contrato temporal a punto de terminarse... ¿Podría adivinar quién dijo qué de la ciudad de Barcelona?
Efectivamente, no podemos estar seguros de quién dió qué respuesta, pero lo más probable es que el hombre diera la versión más positiva y la mujer la más negativa de una misma realidad. Eso nos plantea una cuestión interesante: Puesto que miramos la realidad con el filtro de nuestra experiencia y nuestras espectativas de futuro ¿el filtro oscuro puede llevarnos a experiencias reales negativas o son las experiencias reales negativas las que nos llevan a tener un filtro oscuro? ¿Cómo empieza todo?
En realidad esa cuestión no es tan importante como otra. La cuestión importante es que las circunstacias negativas ensombrecen nuestra mirada y nuestra mirada ensombrecida nos hace más proclives a producir respuestas que nos lleven a circunstancias negativas. Un círculo vicioso en el que muchas personas se ven atrapadas. Por tanto la gran cuestión es ¿cómo salimos de ese círculo y entramos en otro positivo?
Se sorprenderían de saber el porcentaje de pacientes que requieren ayuda en este terreno concreto. Llegan a mi consulta cuando su mirada está tremendamente ensombrecida y sus circunstancias vitales son tan negativas que la persona se siente amenazada. Llegan experimentando ese círculo vicioso como una sensación de opresión, un callejón en el que no encuentran salida. Allá donde miran todo parece oscuro.
Para esas personas es de gran ayuda la mirada del psicólogo. Una mirada ajena, libre de los condicionantes que le oscurecen, una mirada amiga que además le ofrece el conocimiento de mecanismos psicológicos, de recursos útiles, de técnicas eficaces para combatir los problemas que le afectan.
Reconstruir nuestra percepción del mundo desde nuevos parámetros puede cambiar nuestra vida, puede cambiar nuestra percepción de la realidad, cambiar nuestra experiencia cotidiana.
Pero como decía un gran maestro, por muy fuerte que estire, nadie puede levantarse de una silla agarrándose del pelo y tirando hacia arriba. A veces, para hacer según qué cosas, necesitamos la ayuda de alguien que nos oriente, que nos indique los pasos que se han de dar. Como al navío atrapado en la niebla, que avanzando en la dirección adecuada llegará a un mar abierto y luminoso de amplio horizonte en el que puede navegar libre hacia mar abierto o hacia un puerto protector.
Mª José Hernando. Psicóloga
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Mi experiencia ayudando a pacientes en consulta me ha dado la posibilidad de comprender hasta qué punto nuestra subjetividad, nuestro estado de ánimo, nuestra educación y, curiosamente, nuestras espectativas de futuro, condicionan nuestra percepción de la realidad. Pongamos un ejemplo.
Imaginemos que a dos personas le pedimos que nos den una descripción sintética de la ciudad de Barcelona. Una nos dice que se trata de una ciudad oprimente y masificada, con problemas de delincuencia y exceso de turistas. La otra nos dice que es una ciudad cosmopolita, llena de iniciativas y eventos y modélica en la convivencia. Si les digo que una de las personas es un hombre de 25 años con un buen trabajo y una pareja con la que prepara un matrimonio para dentro de cuatro meses y la otra persona es una mujer madura a la que acaba de abandonar el marido con un hijo drogadicto y un contrato temporal a punto de terminarse... ¿Podría adivinar quién dijo qué de la ciudad de Barcelona?
Efectivamente, no podemos estar seguros de quién dió qué respuesta, pero lo más probable es que el hombre diera la versión más positiva y la mujer la más negativa de una misma realidad. Eso nos plantea una cuestión interesante: Puesto que miramos la realidad con el filtro de nuestra experiencia y nuestras espectativas de futuro ¿el filtro oscuro puede llevarnos a experiencias reales negativas o son las experiencias reales negativas las que nos llevan a tener un filtro oscuro? ¿Cómo empieza todo?
En realidad esa cuestión no es tan importante como otra. La cuestión importante es que las circunstacias negativas ensombrecen nuestra mirada y nuestra mirada ensombrecida nos hace más proclives a producir respuestas que nos lleven a circunstancias negativas. Un círculo vicioso en el que muchas personas se ven atrapadas. Por tanto la gran cuestión es ¿cómo salimos de ese círculo y entramos en otro positivo?
Se sorprenderían de saber el porcentaje de pacientes que requieren ayuda en este terreno concreto. Llegan a mi consulta cuando su mirada está tremendamente ensombrecida y sus circunstancias vitales son tan negativas que la persona se siente amenazada. Llegan experimentando ese círculo vicioso como una sensación de opresión, un callejón en el que no encuentran salida. Allá donde miran todo parece oscuro.
Para esas personas es de gran ayuda la mirada del psicólogo. Una mirada ajena, libre de los condicionantes que le oscurecen, una mirada amiga que además le ofrece el conocimiento de mecanismos psicológicos, de recursos útiles, de técnicas eficaces para combatir los problemas que le afectan.
Reconstruir nuestra percepción del mundo desde nuevos parámetros puede cambiar nuestra vida, puede cambiar nuestra percepción de la realidad, cambiar nuestra experiencia cotidiana.
Pero como decía un gran maestro, por muy fuerte que estire, nadie puede levantarse de una silla agarrándose del pelo y tirando hacia arriba. A veces, para hacer según qué cosas, necesitamos la ayuda de alguien que nos oriente, que nos indique los pasos que se han de dar. Como al navío atrapado en la niebla, que avanzando en la dirección adecuada llegará a un mar abierto y luminoso de amplio horizonte en el que puede navegar libre hacia mar abierto o hacia un puerto protector.
Mª José Hernando. Psicóloga
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Javier Alegría
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QUIENES SON «LOS MERCADOS» QUE NOS AMENAZAN?
Imaginen un edificio de cinco plantas de oficinas en la Diagonal de la empresa «Liberty Brothers», por poner un nombre cualquiera. Imaginen que es la filial de una empresa que en Manhattan tiene otro edificio de 50 plantas que es la sede central. Luego les explico lo que hacen.
Ahora piensen en las sucursales de bancos y caixas de nuestros barrios. Cada día un río de dinero entra en ellas: viene de las domicialiciones de nóminas, de las domicialiaciones de pensiones, de las recau-daciones de los comercios, de las ventas de pisos, coches, etc, de las herencias, de los cobros por servicos, y de los depósitos de los que pueden ahorrar a fin de mes. Bien. Todo ese dinero que entra no se queda en las sucursales. Solo queda una pequeña parte para que usted pueda ir sacando del cajero pequeñas cantidades de dinero. Pero la mayor parte no está allí.
El dinero que confluye en bancos y caixas lo cogen las caixas y los bancos y lo «colocan» en fondos de inversión para que produzca unos intereses. Para ello van al edificio de «Liberty Brothers» en la Diagonal y le piden a los agresivos especialistas que hay allí que con ese dinero hagan préstamos. ¿Prestamos a quién?
Los de «Liberty Brothers» cogen todo ese dinero de los bancos de nuestros barrios y de los bancos de todos los barrios del mundo y lo usan para comprar acciones de empresas en el mercado de la bolsa que todos conocemos; pero también lo usan para comprar emisiones de deuda de los estados.
Las empresas piden dinero para mejorar sus maquinarias, para abrir nuevas delegaciones, etc, etc. Tienen planes, piensan que podrán devolver el préstamo, los intereses y además, tener un beneficio. Si los planes salen bien, claro.
Ahora imaginen un estado que quiere hacer una gran autopista. Hace lo mismo: pide dinero a través de la emisión de bonos, obligaciones , etc, es decir, pide dinero prestado que luego tendrá que devolver con intereses. ¿Por qué pide prestado en lugar de esperar a ahorrar hasta tener lo suficiente para hacer la autopista?. Porque piensa que si hace la autopista ahora, cuando esté funcionando podra obtener bene-ficios para sus empresas al mejorar el transporte y esas empresas pagarán impuestos mayores al tener mayores beneficios y con esa recaudación mayor podrá devolver el préstamo, los intereses y hasta ganar algo más para invertir en otras cosas.
Todos van a una especie de «lonja del dinero» que funciona como una lonja del pescado. Pero el pescado son acciones, bonos, divisas... Allí los chicos de Liberty Brothers y otros como ellos utilizan el dinero que les han confiado los bancos, que es, no lo olvidemos, el dinero de mucha gente que se lo ha confiado a ellos para que les produzcan intereses. Y compran, por ejemplo, bonos de deuda de España, es decir, prestan dinero a España. Lo prestan con un interés más o menos alto según sean las posi-bilidades de riesgo: si hay riesgo de que no devuel-van...mayor interés, si es una inversión muy segura, menor interés. Su negocio es que cuando España devuelva el dinero obtendrán un beneficio. Ese beneficio se lo pasarán a los bancos que les dieron el dinero quedándose con una parte, y los bancos se lo pasarán a la gente que les dió el dinero a ellos para que les produzcan intereses, quedándose otra parte. Y todos tienen beneficios!!... Salvo que los planes fallen.
El problema está en que a veces las empresas no calculan bien y no obtienen esos beneficios que esperaban y no pueden devolver el dinero como pensaban. O los estados no calculan bien y hay la perspectiva de que quizás no puedan pagar. O se hace circular el rumor de que quizás tal o cual estado no ha calculado bien...Esto hace que cuando quieran pedir más dinero los intereses sean tan altos que no compensen. Y llega el colapso. Los estados necesitan dinero ahora pero nadie se lo quiere prestar y tienen que hacer recortes, reducir gastos en pensiones, en sueldos de funcionarios, en infraestructuras, en servicios...
¿Culpa de los chicos malos de «Liberty Brothers» que mandan en la «lonja del dinero»?. A veces. Pero no olvidemos que estos chicos manejan el dinero de millones de personas que quieren que su dinero les de intereses cuanto mayores mejor. Manejan el dinero de millones de personas de las clases altas pero también de las clases medias de los países ricos. De mucha gente que usted conoce que «coloca» sus ahorros para obtener más. Unos tienen más y otros tienen menos, pero al final, todos buscan lo mismo. Beneficios. Este es el famoso «sistema» capitalista del que tanto se habla. (Continuará)
A.Baraca
Ahora piensen en las sucursales de bancos y caixas de nuestros barrios. Cada día un río de dinero entra en ellas: viene de las domicialiciones de nóminas, de las domicialiaciones de pensiones, de las recau-daciones de los comercios, de las ventas de pisos, coches, etc, de las herencias, de los cobros por servicos, y de los depósitos de los que pueden ahorrar a fin de mes. Bien. Todo ese dinero que entra no se queda en las sucursales. Solo queda una pequeña parte para que usted pueda ir sacando del cajero pequeñas cantidades de dinero. Pero la mayor parte no está allí.
El dinero que confluye en bancos y caixas lo cogen las caixas y los bancos y lo «colocan» en fondos de inversión para que produzca unos intereses. Para ello van al edificio de «Liberty Brothers» en la Diagonal y le piden a los agresivos especialistas que hay allí que con ese dinero hagan préstamos. ¿Prestamos a quién?
Los de «Liberty Brothers» cogen todo ese dinero de los bancos de nuestros barrios y de los bancos de todos los barrios del mundo y lo usan para comprar acciones de empresas en el mercado de la bolsa que todos conocemos; pero también lo usan para comprar emisiones de deuda de los estados.
Las empresas piden dinero para mejorar sus maquinarias, para abrir nuevas delegaciones, etc, etc. Tienen planes, piensan que podrán devolver el préstamo, los intereses y además, tener un beneficio. Si los planes salen bien, claro.
Ahora imaginen un estado que quiere hacer una gran autopista. Hace lo mismo: pide dinero a través de la emisión de bonos, obligaciones , etc, es decir, pide dinero prestado que luego tendrá que devolver con intereses. ¿Por qué pide prestado en lugar de esperar a ahorrar hasta tener lo suficiente para hacer la autopista?. Porque piensa que si hace la autopista ahora, cuando esté funcionando podra obtener bene-ficios para sus empresas al mejorar el transporte y esas empresas pagarán impuestos mayores al tener mayores beneficios y con esa recaudación mayor podrá devolver el préstamo, los intereses y hasta ganar algo más para invertir en otras cosas.
Todos van a una especie de «lonja del dinero» que funciona como una lonja del pescado. Pero el pescado son acciones, bonos, divisas... Allí los chicos de Liberty Brothers y otros como ellos utilizan el dinero que les han confiado los bancos, que es, no lo olvidemos, el dinero de mucha gente que se lo ha confiado a ellos para que les produzcan intereses. Y compran, por ejemplo, bonos de deuda de España, es decir, prestan dinero a España. Lo prestan con un interés más o menos alto según sean las posi-bilidades de riesgo: si hay riesgo de que no devuel-van...mayor interés, si es una inversión muy segura, menor interés. Su negocio es que cuando España devuelva el dinero obtendrán un beneficio. Ese beneficio se lo pasarán a los bancos que les dieron el dinero quedándose con una parte, y los bancos se lo pasarán a la gente que les dió el dinero a ellos para que les produzcan intereses, quedándose otra parte. Y todos tienen beneficios!!... Salvo que los planes fallen.
El problema está en que a veces las empresas no calculan bien y no obtienen esos beneficios que esperaban y no pueden devolver el dinero como pensaban. O los estados no calculan bien y hay la perspectiva de que quizás no puedan pagar. O se hace circular el rumor de que quizás tal o cual estado no ha calculado bien...Esto hace que cuando quieran pedir más dinero los intereses sean tan altos que no compensen. Y llega el colapso. Los estados necesitan dinero ahora pero nadie se lo quiere prestar y tienen que hacer recortes, reducir gastos en pensiones, en sueldos de funcionarios, en infraestructuras, en servicios...
¿Culpa de los chicos malos de «Liberty Brothers» que mandan en la «lonja del dinero»?. A veces. Pero no olvidemos que estos chicos manejan el dinero de millones de personas que quieren que su dinero les de intereses cuanto mayores mejor. Manejan el dinero de millones de personas de las clases altas pero también de las clases medias de los países ricos. De mucha gente que usted conoce que «coloca» sus ahorros para obtener más. Unos tienen más y otros tienen menos, pero al final, todos buscan lo mismo. Beneficios. Este es el famoso «sistema» capitalista del que tanto se habla. (Continuará)
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200 Meses contra corriente
Este ejemplar que tiene en sus manos es el que hace el núemro 200 de nuestro periódico. Son por tanto 200 meses desde que en Abril de 1994 salimos a la calle. Momento oportuno para hacer un repaso de lo que han sido estos casi diecisiete años de información, opinión y compromiso con el barrio del Raval.
La Barcelona que saltaba de júbilo junto a su alcalde Maragall tras la concesión de los JJOO tenía bajo su alfombra una realidad dolorosa. Un barrio al que, paradojas de la vida, los medios de comunicación trataban con un cariño especial: hablaban del barrio «canalla», de «la magia de las Ramblas», de sus callejones oscuros, de sus locales cutres...y lo hacían de forma que pareciera un valor a preservar, una especie de último reducto de los valores de la vida bohemia y transgresora. Pero la realidad era que el Raval de los años 80 era un guetho de pobreza y marginalidad, con más de una veintena de calles en las que centenares de prostitutas seguían atendiendo las demandas «portuarias» de décadas anteriores. Un barrio habitado por una población de un nivel educativo muy por debajo de la media de la ciudad, un barrio urbanísticamente anticuado, en el que la mayoría de las viviendas suspendería cualquier evaluación de habitabilidad. Un barrio de dentaduras podridas, de hogares desestructurados, de niños desatendidos...
Aquella Barcelona preolímpica no podía permitirse un barrio como el Raval en pleno centro de la ciudad. El análisis de los expertos no dejaba dudas acerca de lo que resultaba procedente. Era necesario tratarlo como a un enfermo de cáncer: cirugía y quimioterapia.
La cirugía se llamó PERI. Un plan integral de reforma urbanística que consistía en abrir espacios centrales amplios extirpando manzanas enteras de viviendas. «Que llegue la luz donde ahora hay intrincados callejones que impiden que la luz del sol llegue al suelo, que se abran espacios amplios que permitan la relación vecinal, la celebración de actos y de fiestas»...
La quimioterapia era la instalación de equipamientos culturales de primer orden (Macba, CCCB, Filmoteca, etc, etc.) Con ellos el barrio iniciaría un proceso de transformación a medio plazo, atraería artistas, estudiantes, profesores, nuevos profesionales, nuevo comercio, nuevos vecinos y poco a poco un nuevo modelo de convivencia.
La aplicación del «tratamiento» fue saludada por los medios de comunicación con cierta indiferencia. Cuando en abril de 1994 nació el periódico «El Raval» los medios de comunicación tradicionales todavía gozaban con la Barcelona Olímpica y se «entretenían» con los casos de corrupción que habrían de acabar con los gobiernos de Felipe Gonzalez. El Raval no tenía focos.
Pero justamente en esos momentos los focos eran más necesarios que nunca. Porque los primeros pasos del PERI fueron dados por una empresa llamada PROCIVESA que, ante la pasiva (y quien sabe si algo peor) complacencia de quienes debían defender a los vecinos, se dedicó a cometer todo tipo de tropelías e irregualridades. Los casos de abusos se multiplicaron en las expropiaciones; las contratas de derribos y las adjudicaciones de obras se hacían en medio de una opacidad sospechosa y los plazos y los compromisos con los vecinos se inclumplían casi por sistema...todo o casi todo se hacía mal.
«El Raval» nació contracorriente. Mientras los grandes medios seguían con su vieja canción del barrio chino y saludaban las obras sin el más mínimo espíritu crítico como una expresión más de la transformación de la nueva Barcelona postolímpica, nuestro periódico denunciaba los despropósitos del PERI y luchaba contra los nostálgicos del «barrio canalla» reivindicando la necesidad de un nuevo Raval que no debía nacer en una cuna de abusos, irregularidades e incumplimientos. Finalmente PROCIVESA fue apartada para ser sustituida por Foment de Ciutat Vella que continuó la labor del PERI corrigiendo aquel rumbo inaceptable de la empresa predecesora.
Y entonces llegó lo inesperado. Cuando todavía las calles estaban llenas de obras, ruídos, polvo; cuando los grandes equipamientos todavía «asustaban» a un vecindario que tras soportar los años de pobreza estaba teniendo que soportar las molestias de las transformaciones y las despedidas de muchos vecinos de toda la vida... el éxito de la marca Barcelona atrajo a millones de turistas a la ciudad y al mismo tiempo llegó la mayor oleada de inmigración internacional de la historia de la ciudad. ¡¡Nadie había previsto eso!!
En los últimos años, mientras la transformación del Raval avanza, cuando los esfuerzos de organismos y entidades tratan de dejar en el pasado aquel «Chino» de sufrimiento, nuestro periódico vuelve a estar contracorriente. Mientras nosotros tratamos de apoyar cuanto de positivo (que es mucho) hay en este laborioso proceso de mejora, los grandes medios se dedican a subrayar, cada vez de una forma más interesada, aquellos aspectos negativos que puedan dar la impresión de estancamiento o retroceso.
Allá cada cual con sus responsabilidades. Nosotros nos reafirmamos en nuestra línea: seguiremos apoyando los esfuerzos de mejora, seguiremos dando espacio a las entidades, seguiremos informando de cuanto de positivo se haga y seguiremos criticando a los voceros del morbo. En fin. Así somos.
La Barcelona que saltaba de júbilo junto a su alcalde Maragall tras la concesión de los JJOO tenía bajo su alfombra una realidad dolorosa. Un barrio al que, paradojas de la vida, los medios de comunicación trataban con un cariño especial: hablaban del barrio «canalla», de «la magia de las Ramblas», de sus callejones oscuros, de sus locales cutres...y lo hacían de forma que pareciera un valor a preservar, una especie de último reducto de los valores de la vida bohemia y transgresora. Pero la realidad era que el Raval de los años 80 era un guetho de pobreza y marginalidad, con más de una veintena de calles en las que centenares de prostitutas seguían atendiendo las demandas «portuarias» de décadas anteriores. Un barrio habitado por una población de un nivel educativo muy por debajo de la media de la ciudad, un barrio urbanísticamente anticuado, en el que la mayoría de las viviendas suspendería cualquier evaluación de habitabilidad. Un barrio de dentaduras podridas, de hogares desestructurados, de niños desatendidos...
Aquella Barcelona preolímpica no podía permitirse un barrio como el Raval en pleno centro de la ciudad. El análisis de los expertos no dejaba dudas acerca de lo que resultaba procedente. Era necesario tratarlo como a un enfermo de cáncer: cirugía y quimioterapia.
La cirugía se llamó PERI. Un plan integral de reforma urbanística que consistía en abrir espacios centrales amplios extirpando manzanas enteras de viviendas. «Que llegue la luz donde ahora hay intrincados callejones que impiden que la luz del sol llegue al suelo, que se abran espacios amplios que permitan la relación vecinal, la celebración de actos y de fiestas»...
La quimioterapia era la instalación de equipamientos culturales de primer orden (Macba, CCCB, Filmoteca, etc, etc.) Con ellos el barrio iniciaría un proceso de transformación a medio plazo, atraería artistas, estudiantes, profesores, nuevos profesionales, nuevo comercio, nuevos vecinos y poco a poco un nuevo modelo de convivencia.
La aplicación del «tratamiento» fue saludada por los medios de comunicación con cierta indiferencia. Cuando en abril de 1994 nació el periódico «El Raval» los medios de comunicación tradicionales todavía gozaban con la Barcelona Olímpica y se «entretenían» con los casos de corrupción que habrían de acabar con los gobiernos de Felipe Gonzalez. El Raval no tenía focos.
Pero justamente en esos momentos los focos eran más necesarios que nunca. Porque los primeros pasos del PERI fueron dados por una empresa llamada PROCIVESA que, ante la pasiva (y quien sabe si algo peor) complacencia de quienes debían defender a los vecinos, se dedicó a cometer todo tipo de tropelías e irregualridades. Los casos de abusos se multiplicaron en las expropiaciones; las contratas de derribos y las adjudicaciones de obras se hacían en medio de una opacidad sospechosa y los plazos y los compromisos con los vecinos se inclumplían casi por sistema...todo o casi todo se hacía mal.
«El Raval» nació contracorriente. Mientras los grandes medios seguían con su vieja canción del barrio chino y saludaban las obras sin el más mínimo espíritu crítico como una expresión más de la transformación de la nueva Barcelona postolímpica, nuestro periódico denunciaba los despropósitos del PERI y luchaba contra los nostálgicos del «barrio canalla» reivindicando la necesidad de un nuevo Raval que no debía nacer en una cuna de abusos, irregularidades e incumplimientos. Finalmente PROCIVESA fue apartada para ser sustituida por Foment de Ciutat Vella que continuó la labor del PERI corrigiendo aquel rumbo inaceptable de la empresa predecesora.
Y entonces llegó lo inesperado. Cuando todavía las calles estaban llenas de obras, ruídos, polvo; cuando los grandes equipamientos todavía «asustaban» a un vecindario que tras soportar los años de pobreza estaba teniendo que soportar las molestias de las transformaciones y las despedidas de muchos vecinos de toda la vida... el éxito de la marca Barcelona atrajo a millones de turistas a la ciudad y al mismo tiempo llegó la mayor oleada de inmigración internacional de la historia de la ciudad. ¡¡Nadie había previsto eso!!
En los últimos años, mientras la transformación del Raval avanza, cuando los esfuerzos de organismos y entidades tratan de dejar en el pasado aquel «Chino» de sufrimiento, nuestro periódico vuelve a estar contracorriente. Mientras nosotros tratamos de apoyar cuanto de positivo (que es mucho) hay en este laborioso proceso de mejora, los grandes medios se dedican a subrayar, cada vez de una forma más interesada, aquellos aspectos negativos que puedan dar la impresión de estancamiento o retroceso.
Allá cada cual con sus responsabilidades. Nosotros nos reafirmamos en nuestra línea: seguiremos apoyando los esfuerzos de mejora, seguiremos dando espacio a las entidades, seguiremos informando de cuanto de positivo se haga y seguiremos criticando a los voceros del morbo. En fin. Así somos.
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viernes, 5 de noviembre de 2010
Europa ¿Ante el final de la era de la opulencia?
En las últimas semanas se han ido sucediendo imágenes similares en varios países de Europa. Los trabajadores en la calle protestando por los recortes que sus gobiernos están aplicando como estrategia para luchar contra la crisis. Los recortes no son los mismos en unos países y en otros, pero en todos los países hay recortes en los logros conseguidos por la clase trabajadora a lo largo de décadas. Y a ojos de los trabajadores, es inaceptable que, mientras los responsables de la crisis financiera que originó la crisis económica global mantienen íntegros sus status de privilegio, las clases más bajas hayan de asumir las pérdidas en derechos y condiciones laborales.
Pero hay una cuestión que resulta especialmente preocupante para los trabajadores europeos: desde una perspectiva global da la sensación de que los llamados «mercados» han decidido que en un mundo globalizado, los derechos adquiridos por los trabajadores europeos resultan «poco competitivos». Y quizás sea esta la consecuencia principal en la que acabe desembocando la famosa «crisis económica»
Desde el comienzo de la revolución industrial Europa ha gozado de una posición de privilegio en la estructura económica mundial: los países del tercer mundo aportaban materias primas, pero eran las empresas de los países mas desarro-llados, entre ellos los europeos, los que se encargaban de la explotación de esos recursos y su posterior aprovecahmiento industrial. En este esquema de privilegio, los países europeos gozaban de una posición que permitía un nivel económico suficiente para ir creando lo que se llamó «Europa del bienestar».
Pero en el mundo globalizado del siglo XXI, en el que las empresas no tienen nacionalidad, en el que los accionistas se reparten los beneficios de empresas a las que no les importa tanto en qué lugar están las factorías mientras los costes sean reducidos...
Los gobiernos nacionales Europeos están en una situación complicada. Son gobiernos porque les votan los ciudadanos, no los accionistas. Y los ciudadanos sí tienen intereses nacionales. Pero se ven presionados por los «mercados» que no atienden a intereses nacionales sino a los de los accionistas internacionales de las empresas multinacionales.
Los sindicatos europeos se ven acorralados por las presiones de esos mercados y por las lógicas reacciones de los trabajadores a los que se quiere recortar derechos. La evidencia de esta situación es la que produce la sensación de que vivmos tiempos en los que todo parece la escenificación planeada de un proceso de recortes inevitables. Como si de vasos comunicantes se tratara, los niveles de vida de los trabajadores europeos parecen condenados a bajar a medida que aumenta el nivel de los trabajadores de otras latitudes.
¿Estamos viviendo una crisis de este tipo? ¿Estamos viviendo el final de la era de la opulencia europea?. Todavía es pronto para decidir si esto es así. La resistencia de los trabajadores europeos ha empezado y no se puede aventurar hasta dónde llegará. Lo que sí parece evidente es que se van a vivir momentos complicados en los que las luchas de intereses contrapuestos tratarán de buscar un equilibrio que aún parece lejano.
Pero hay una cuestión que resulta especialmente preocupante para los trabajadores europeos: desde una perspectiva global da la sensación de que los llamados «mercados» han decidido que en un mundo globalizado, los derechos adquiridos por los trabajadores europeos resultan «poco competitivos». Y quizás sea esta la consecuencia principal en la que acabe desembocando la famosa «crisis económica»
Desde el comienzo de la revolución industrial Europa ha gozado de una posición de privilegio en la estructura económica mundial: los países del tercer mundo aportaban materias primas, pero eran las empresas de los países mas desarro-llados, entre ellos los europeos, los que se encargaban de la explotación de esos recursos y su posterior aprovecahmiento industrial. En este esquema de privilegio, los países europeos gozaban de una posición que permitía un nivel económico suficiente para ir creando lo que se llamó «Europa del bienestar».
Pero en el mundo globalizado del siglo XXI, en el que las empresas no tienen nacionalidad, en el que los accionistas se reparten los beneficios de empresas a las que no les importa tanto en qué lugar están las factorías mientras los costes sean reducidos...
Los gobiernos nacionales Europeos están en una situación complicada. Son gobiernos porque les votan los ciudadanos, no los accionistas. Y los ciudadanos sí tienen intereses nacionales. Pero se ven presionados por los «mercados» que no atienden a intereses nacionales sino a los de los accionistas internacionales de las empresas multinacionales.
Los sindicatos europeos se ven acorralados por las presiones de esos mercados y por las lógicas reacciones de los trabajadores a los que se quiere recortar derechos. La evidencia de esta situación es la que produce la sensación de que vivmos tiempos en los que todo parece la escenificación planeada de un proceso de recortes inevitables. Como si de vasos comunicantes se tratara, los niveles de vida de los trabajadores europeos parecen condenados a bajar a medida que aumenta el nivel de los trabajadores de otras latitudes.
¿Estamos viviendo una crisis de este tipo? ¿Estamos viviendo el final de la era de la opulencia europea?. Todavía es pronto para decidir si esto es así. La resistencia de los trabajadores europeos ha empezado y no se puede aventurar hasta dónde llegará. Lo que sí parece evidente es que se van a vivir momentos complicados en los que las luchas de intereses contrapuestos tratarán de buscar un equilibrio que aún parece lejano.
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La fuerza moral del Raval
Vivimos tiempos de desmovilización. Los partidos, los sindicatos, las asociaciones de vecinos, incluso las asociaciones de padres encuentran dificultades para reunir a ciudadanos dispuestos a arrimar el hombro en tareas comunes. Llegan constantemente mensajes pesimistas que transmiten la idea de que aquí todo el mundo va a la suya, que la corrupción, la avaricia, la ambición, son los motores que mueven el mundo. Parece que avanzamos alejándonos de valores como la solidaridad, la unión que hace la fuerza, el trabajo voluntario, la construcción compartida de una realidad más justa, más humana. Como si el individualismo fuera la táctica personal más inteligente. Votamos y esperamos que los votados trabajen por nosotros en el bien común y, cuando los resultados no son los esperados, clamamos descontentos contra ellos sembrando la idea de que todos son iguales.
Pero sabemos que no es así. Sabemos que la tarea de construir una sociedad mejor no puede delegarse en los políticos y mucho menos encomendarla a una pretendida libertad de mercado que por sí misma optimizará las cosas. La sociedad será mejor en la medida en que el tejido asociativo sea potente, tupido, participativo. En la medida en la que los ciudadanos asuman, por ellos mismos, la tarea de hacerla mejor. Una sociedad sin tejido asociativo es una sociedad abandonada a los avatares de intereses políticos, económicos y de grupos de presión. Una sociedad movilizada es una sociedad a la que no se puede engañar, una sociedad vigilante, preparada, activa.
Por eso, por más que resulte irritante a los contumaces cantores de los desastres del Raval, este barrio tiene su mayor activo en la actividad incansable de una red de entidades de todo tipo que, trabajando en campos muy diferentes, construyen un tejido asociativo envidiable y envidiado.
La reciente presentación de un documento en el que más de un centenar de entidades del Raval (y seiscientas más de fuera del barrio) reclamaban a los representantes políticos de la ciudad un compromiso contra la xenofobia, y la próxima celebración del Festival Cultural Raval’s, son dos ejemplos de ello.
En el primero de los casos, resulta alentador que desde la base social se lance un grito ético contra el avance del discurso xenófobo. Un grito de la base social hacia las cúpulas, de los ciudadanos hacia sus representantes. Eso es salud democrática y debería ser más frecuente. Pero aún más alentador que ese hecho, es que las 15 entidades que han elaborado el documento pidan el apoyo de las demás entidades del barrio y lo reciban de forma tan absolutamente mayoritaria. Aquí se ha lanzado un grito potente, como en Fuenteovejuna, «todos a una». Y eso, no solo alienta el grito, que lo alienta dándole más fuerza, sino que alienta a todas las entidades a las que envía un mensaje: cuando nos necesites para una causa justa, allí estaremos «todos a una» para apoyarte.
En el segundo de los casos, el Festival Raval’s, las calles y plazas serán testigos, y beneficiarios, del esfuerzo organizativo de las entidades del barrio. Y no solo del esfuerzo, sino también de su talento, de su capacidad. Un programa tupido de actos, de demostraciones, talleres, actuaciones, muestras...Un programa en el que se expresará la diversidad cultural que habita el barrio, en el que se expresarán quienes lo protagonizan para disfrute de quienes lo contemplan, en el que se invitará a la participación de todos los vecinos. Una forma magnífica de «hacer barrio».
Es de justicia subrayar la aportación en ambos casos de la Fundació Tot Raval. Su labor de impulso y coordinación está ayudando hace algunos años a innumerables personas que participan en cientos de entidades del barrio. El equipo humano de esta organización es envidiable. Eficaz y trabajador, acomete tareas de acompañamiento a muchas entidades, ayuda en temas de coordinación, facilita contactos, apoya iniciativas, asesora y, cuando hace falta, cubre las carencias de entidades pequeñas en los aspectos de su trabajo que no alcanzan a resolver. Y también es de justicia (aunque no acostumbremos a ello en este periódico) destacar en ese equipo a su directora Nuria Paricio. Una mujer comprometida, volcada en su pasión por el Raval y por su fe en que la unión de esfuerzos nos hace más fuertes a todos. Personas como ella son las imprescindibles si queremos construir un barrio más fuerte para combatir los problemas de la pobreza y la centralidad que afectan al Raval.
Nuestro periódico es uno más en esa tupida red de entidades que trabajan en el barrio y, por supuesto, no tiene ninguna vinculación ni organizativa ni comercial con la Fundación Tot Raval. Pero desde siempre hemos dicho que creemos en la fuerza de la unión de las entidades y que nuestra principal función es darles apoyo. Por eso, guste a quien guste y moleste a quien moleste, enviamos desde aquí este mensaje de apoyo y agradecimiento a la Fundación y a quienes en tantas otras entidades trabajan todo el año en el barrio y por el barrio. Gracias a todos.
Pero sabemos que no es así. Sabemos que la tarea de construir una sociedad mejor no puede delegarse en los políticos y mucho menos encomendarla a una pretendida libertad de mercado que por sí misma optimizará las cosas. La sociedad será mejor en la medida en que el tejido asociativo sea potente, tupido, participativo. En la medida en la que los ciudadanos asuman, por ellos mismos, la tarea de hacerla mejor. Una sociedad sin tejido asociativo es una sociedad abandonada a los avatares de intereses políticos, económicos y de grupos de presión. Una sociedad movilizada es una sociedad a la que no se puede engañar, una sociedad vigilante, preparada, activa.
Por eso, por más que resulte irritante a los contumaces cantores de los desastres del Raval, este barrio tiene su mayor activo en la actividad incansable de una red de entidades de todo tipo que, trabajando en campos muy diferentes, construyen un tejido asociativo envidiable y envidiado.
La reciente presentación de un documento en el que más de un centenar de entidades del Raval (y seiscientas más de fuera del barrio) reclamaban a los representantes políticos de la ciudad un compromiso contra la xenofobia, y la próxima celebración del Festival Cultural Raval’s, son dos ejemplos de ello.
En el primero de los casos, resulta alentador que desde la base social se lance un grito ético contra el avance del discurso xenófobo. Un grito de la base social hacia las cúpulas, de los ciudadanos hacia sus representantes. Eso es salud democrática y debería ser más frecuente. Pero aún más alentador que ese hecho, es que las 15 entidades que han elaborado el documento pidan el apoyo de las demás entidades del barrio y lo reciban de forma tan absolutamente mayoritaria. Aquí se ha lanzado un grito potente, como en Fuenteovejuna, «todos a una». Y eso, no solo alienta el grito, que lo alienta dándole más fuerza, sino que alienta a todas las entidades a las que envía un mensaje: cuando nos necesites para una causa justa, allí estaremos «todos a una» para apoyarte.
En el segundo de los casos, el Festival Raval’s, las calles y plazas serán testigos, y beneficiarios, del esfuerzo organizativo de las entidades del barrio. Y no solo del esfuerzo, sino también de su talento, de su capacidad. Un programa tupido de actos, de demostraciones, talleres, actuaciones, muestras...Un programa en el que se expresará la diversidad cultural que habita el barrio, en el que se expresarán quienes lo protagonizan para disfrute de quienes lo contemplan, en el que se invitará a la participación de todos los vecinos. Una forma magnífica de «hacer barrio».
Es de justicia subrayar la aportación en ambos casos de la Fundació Tot Raval. Su labor de impulso y coordinación está ayudando hace algunos años a innumerables personas que participan en cientos de entidades del barrio. El equipo humano de esta organización es envidiable. Eficaz y trabajador, acomete tareas de acompañamiento a muchas entidades, ayuda en temas de coordinación, facilita contactos, apoya iniciativas, asesora y, cuando hace falta, cubre las carencias de entidades pequeñas en los aspectos de su trabajo que no alcanzan a resolver. Y también es de justicia (aunque no acostumbremos a ello en este periódico) destacar en ese equipo a su directora Nuria Paricio. Una mujer comprometida, volcada en su pasión por el Raval y por su fe en que la unión de esfuerzos nos hace más fuertes a todos. Personas como ella son las imprescindibles si queremos construir un barrio más fuerte para combatir los problemas de la pobreza y la centralidad que afectan al Raval.
Nuestro periódico es uno más en esa tupida red de entidades que trabajan en el barrio y, por supuesto, no tiene ninguna vinculación ni organizativa ni comercial con la Fundación Tot Raval. Pero desde siempre hemos dicho que creemos en la fuerza de la unión de las entidades y que nuestra principal función es darles apoyo. Por eso, guste a quien guste y moleste a quien moleste, enviamos desde aquí este mensaje de apoyo y agradecimiento a la Fundación y a quienes en tantas otras entidades trabajan todo el año en el barrio y por el barrio. Gracias a todos.
Publicado por
Javier Alegría
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13:27
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jueves, 7 de octubre de 2010
Alimento para el psiquismo
Nuestro psiquismo se alimenta. Las experiencias que vivimos, las cosas que nos cuentan, las lecturas, las películas, lo que nos dicen los medios de comunicación, las experiencias ajenas... Todo llega a nuestro psiquismo, es analizado, clasificado y colocado en un lugar desde el que, sin que nos demos cuenta, irá actuando sobre nuestra forma de ver la realidad, sobre nuestra forma de ver el mundo, de experimentar la vida.
Hoy en día damos una gran importancia a nuestra dieta. Queremos tener cuerpos en buena forma, proporcionados equilibrados y sanos. Cuidamos el consumo de grasas, las verduras, las calorías, el colesterol. Todos sabemos de esos términos y no dudamos de la importancia de la alimentación para tener una vida sana y equilibrada. Pero ese mismo interés no se aplica de igual manera a la alimentación de nuestro psiquismo. Y debería importarnos...
Algunas personas tienden a una «dieta psicológica» baja en nutrientes. Las ideas tópicas, la falta de reflexión, las conclusiones poco elaboradas, el exceso de violencia o de negativismo, etc. empobrecen nuestra dieta psicológica y nos perjudican más de lo que imaginamos.
Ideas del tipo «todos los hombres buscan lo mismo» son ideas tópicas, falsas, poco elaboradas y que pueden generar dificultades en nuestras relaciones. «Los buenos son tontos», «Los viejos no dan más que problemas» «Cada uno debe ocuparse de lo suyo» «Todo el mundo va a la suya»... Son ideas simples, fáciles de recordar, tópicas, extendidas y...Falsas!!. Pero lo peor no es que sean falsas es que son perjudiciales, más perjudiciales para nuestra vida que un bocadillo de tocino, aunque no tengan tantas calorías. Son ideas que nos alejan de los demás, que nos hacen perder fe en los otros, que nos acercan a la soledad y el aislamiento emotivo.
La telebasura sustituyendo a la lectura empobrece nuestra inteligencia, nos impregna de zafiedad y de bajos instintos, nos da una imagen de la sociedad llena de ignorantes y agresivos personajes poco recomendables... Los noticiarios llenos de violencia que destacan los asesinatos y silencian los avances científicos nos acercan un mundo hostil del que hay que protegerse en lugar de un mundo apasionante que apetece descubrir y conocer. Si juntamos telebasura y noticiarios llenos de violencia la reacción que primero nos aparece es la del aislamiento protector, encerrarse en casa, limitar la actividad social, cuidarse de lo propio para que no nos lo arrebaten o lo destruyan...Pero el aislamiento ya destruye, ya produce sufrimiento. El temor nos limita, nos debilita, la incomunicación nos empobrece y nos hace presas fáciles de la manipulación, de la desazón, la melancolía y el pesimismo.
Un psiquismo sano necesita una alimentación sana y equilibrada. Conocer las miserias humanas está bien, pero la base de nuestra dieta psicológica no puede ser esa como la base de nuestra dieta física no puede ser el tocino. Necesitamos la lectura inteligente, el intercambio de ideas en charlas y tertulias, escuchar a personas inteligentes, ver cine inteligente, no solo acción y sangre, navegar por la red pero no para ver porno o videos grabados por estúpidos sino para acceder a prensa, a revistas, a datos, a mapas, a iniciativas sociales...Necesitamos tiempo para reflexionar, para digerir ese alimento, para estar con nosotros mismos aprendiendo de lo que hemos vivido, de lo que hemos visto y de lo que hemos leído o escuchado.
Cuidar la dieta es importante, no podemos alimentarnos de grasas y fritos. Pero no olvidemos cuidar nuestra dieta psicológica o seremos pasto de las simplificaciones, los bajos instintos, el pesimismo y el asilamiento.
María José Hernando. Psicóloga. Visitas concertadas llamando al 627 908 300
Hoy en día damos una gran importancia a nuestra dieta. Queremos tener cuerpos en buena forma, proporcionados equilibrados y sanos. Cuidamos el consumo de grasas, las verduras, las calorías, el colesterol. Todos sabemos de esos términos y no dudamos de la importancia de la alimentación para tener una vida sana y equilibrada. Pero ese mismo interés no se aplica de igual manera a la alimentación de nuestro psiquismo. Y debería importarnos...
Algunas personas tienden a una «dieta psicológica» baja en nutrientes. Las ideas tópicas, la falta de reflexión, las conclusiones poco elaboradas, el exceso de violencia o de negativismo, etc. empobrecen nuestra dieta psicológica y nos perjudican más de lo que imaginamos.
Ideas del tipo «todos los hombres buscan lo mismo» son ideas tópicas, falsas, poco elaboradas y que pueden generar dificultades en nuestras relaciones. «Los buenos son tontos», «Los viejos no dan más que problemas» «Cada uno debe ocuparse de lo suyo» «Todo el mundo va a la suya»... Son ideas simples, fáciles de recordar, tópicas, extendidas y...Falsas!!. Pero lo peor no es que sean falsas es que son perjudiciales, más perjudiciales para nuestra vida que un bocadillo de tocino, aunque no tengan tantas calorías. Son ideas que nos alejan de los demás, que nos hacen perder fe en los otros, que nos acercan a la soledad y el aislamiento emotivo.
La telebasura sustituyendo a la lectura empobrece nuestra inteligencia, nos impregna de zafiedad y de bajos instintos, nos da una imagen de la sociedad llena de ignorantes y agresivos personajes poco recomendables... Los noticiarios llenos de violencia que destacan los asesinatos y silencian los avances científicos nos acercan un mundo hostil del que hay que protegerse en lugar de un mundo apasionante que apetece descubrir y conocer. Si juntamos telebasura y noticiarios llenos de violencia la reacción que primero nos aparece es la del aislamiento protector, encerrarse en casa, limitar la actividad social, cuidarse de lo propio para que no nos lo arrebaten o lo destruyan...Pero el aislamiento ya destruye, ya produce sufrimiento. El temor nos limita, nos debilita, la incomunicación nos empobrece y nos hace presas fáciles de la manipulación, de la desazón, la melancolía y el pesimismo.
Un psiquismo sano necesita una alimentación sana y equilibrada. Conocer las miserias humanas está bien, pero la base de nuestra dieta psicológica no puede ser esa como la base de nuestra dieta física no puede ser el tocino. Necesitamos la lectura inteligente, el intercambio de ideas en charlas y tertulias, escuchar a personas inteligentes, ver cine inteligente, no solo acción y sangre, navegar por la red pero no para ver porno o videos grabados por estúpidos sino para acceder a prensa, a revistas, a datos, a mapas, a iniciativas sociales...Necesitamos tiempo para reflexionar, para digerir ese alimento, para estar con nosotros mismos aprendiendo de lo que hemos vivido, de lo que hemos visto y de lo que hemos leído o escuchado.
Cuidar la dieta es importante, no podemos alimentarnos de grasas y fritos. Pero no olvidemos cuidar nuestra dieta psicológica o seremos pasto de las simplificaciones, los bajos instintos, el pesimismo y el asilamiento.
María José Hernando. Psicóloga. Visitas concertadas llamando al 627 908 300
Publicado por
Javier Alegría
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13:25
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