Periódico "El Raval"

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miércoles, 11 de abril de 2018

Sant Jordi en el Raval

Este año se cumplen 15 años de la celebración de Sant Jordi en la Rambla del Raval.          Y hay que celebrarlo como se merece.

Lleva un tiempo la sociedad catalana enmarañada en disputas políticas complicadas que «oscurecen» el clima social, también lleva tiempo el Raval preocupado por los nubarrones de la gentrificación y sus ramificaciones más oscuras. Necesitamos luz. Necesitamos sonrisas. Necesitamos música y buen rollo. Necesitamos encuentros amables. Necesitamos sentirnos un barrio vivo y con proyectos. Y todo eso lo vamos a encontrar en La Rambla del Raval durante esta Diada de Sant Jordi.

El 23 de Abril hará sol, como siempre, una temperatura agradable, como siempre, y saldremos a la calle, como siempre, para reencontrarnos con lo mejor de nuestra convivencia en un ambiente de fiesta y solidaridad. Con la cultura simbolizada en los libros y el amor y el cariño vestidos con rosas. Nos saludaremos por la Rambla, nos informaremos de tantos proyectos que tantos vecinos comprometidos con la mejora de la convivencia están desarrollando, nos diremos frases amables y nos ofreceremos buenos deseos. Y al final del día nos sentiremos mejor porque todo habrá sido una gran terapia social que este año necesitamos quizá más que en otros años anteriores.  

                               Bienvenido Sant Jordi. Bienvenido al Raval. Bienvenido a nosotras/os...
                                                        ¡¡Nos encontramos en La Rambla!!

"Las expecativas" Mª José Hernando. Psicóloga

Se está hablando mucho en estas semanas del tema de las pensiones. Si se han fijado, constantemente se hace referencia a las expectativas: que si la esperanza de vida (una expectativa) que si el sostenimiento (otra expectativa), que si la pirámide de edad en unos años (expectativa) y así siguiendo.

Pero no es solo en ese tema de las pensiones. Se habla de las expectativas de empleo, de las expectativas de los jóvenes según tengan estudios superiores o no los tengan, de las expectativas de la llegada de turistas, de las expectativas de esto y las expectativas de aquello.

¿Por qué tanta cosa con las expectativas? ¿Qué nos pasa con las expectativas? ¿Tan importantes son?

Pues desde el punto de vista de la psicología ¡son fundamentales!

Las expectativas son las base de nuestra felicidad en buena medida. Pensemos un poco a través de ejemplos.

Una persona nacida en un país subdesarrolado en una familia pobre se juega la vida para llegar a Europa aunque sea para ser pobre igualmente. ¿Por qué? ¿Qué fuerza le impulsa? Sin duda las expectativas de una vida mejor. Sabe que seguramente será pobre aquí, que lo que tendrá será una vida dura y pobre en comparación con la media europea. Pero aún así viene, lucha, arriesga incluso la vida. ¿Creen que su experiencia vital será igual a la de una persona española que tenga el mismo nivel de vida de esa persona inmigrante que tanto luchó por llegar?¿Quién se sentirá más feliz?

Ahora imaginemos a una persona a la que le diagnostican una grave enfermedad y le dan una esperanza de vida de unos pocos años. ¿Cree que vivirá esos años de la misma forma que una persona que viva los mismos años que ella pero no le hayan diagnosticado nada? Las dos personas viven el mismo tiempo pero de ninguna manera viven ese tiempo con la misma intensidad ni lo valorarán igual.

Las expectativas amigas/os no lo son todo pero son fundamentales en nuestra experiencia de vivir. Vivimos «lanzados mentalmente al futuro», somos «constructores de nuestro futuro» y según vaya la construcción nos sentiremos más o menos felices, más o menos «realizados/as», como se decía hace años. Unas expectativas mal construidas nos pueden frenar, o frustar, o desviar. Y se pueden construir mal por muchas cosas: por pesimismo, por optimismo, por ignorancia, porque otras personas nos confunden...

Revise sus expectativas en todos los terrenos. Será un ejercicio muy interesante que le aportará muchos beneficios. Y, por cierto, hágalo con frecuencia, ¡que las cosas evolucionan!

Mª José Hernando. Psicóloga
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miércoles, 7 de marzo de 2018

El "clima psicológico". Mª José Hernando. Psicóloga

Me gustaría hablarles de un concepto poco utilizado pero que me parece realmente importante: «el clima psicológico».

El «clima psicológico» es el conjunto de condiciones e influencias psicológicas (interpersonales y socioculturales) que afectan a la vida y al desarrollo psíquicos.

Seguramente estén más familiarizados con el concepto de «clima laboral» o el de «clima festivo» o de «clima familiar». En todos ellos se habla de lo mismo: del clima psicológico en el que se desarrolla una actividad, normalmente social. Y, según sea ese «clima», se interpreta como favorecedor o al contrario, como una dificultad añadida al desarrollo normal de lo que sucede.

Las personas no somos máquinas frías, automáticas y estables. Cada persona atraviesa por estados de ánimo personales, por ciclos vitales, por «días buenos» y «días malos». También somos seres sociales que interactuamos constantemente con otros seres humanos: en la familia, en el trabajo, en las calles, incluso interactuamos a través de las redes sociales y los medios de comunicación. El conjunto de todas esas «interacciones» genera un «clima psicológico» del que cada persona absorbe en función de su estado de ánimo. Les pondré un ejemplo: en medio de la crisis económica una persona se enamora y acaba sus estudios universitarios e inmediatamente recibe una buena oferta de trabajo... El clima social que le envuelve está lleno de pesimismo y preocupación pero ¿cree usted que su «clima psicológico» será igual de pesimista? La respuesta lógica es que no, porque los acontecimientos personales le habrán generado seguramente un estado de ánimo muy positivo pese al clima social reinante.  Sin embargo, a la persona a la que ese mismo clima social le pille en otro momento vital, probablemente le genere un clima psicológico bastante más «oscuro». La primera persona afrontará las tareas y retos cotidianos con una energía y una capacidad de respuesta mayor y la segunda todo lo contrario.

Así pues, los climas psicológicos tienen una gran importancia porque nos ayudan o nos perjudican en lo más concreto, en las tareas cotidianas. Podemos vivir en ambientes pesimistas  que no ayudan pero también podemos atravesar por momentos de mayor fuerza personal incluso en los peores momentos sociales, laborales o familiares. Analizar nuestros «climas psicológicos» nos puede servir mucho para comprender no tanto lo que estamos viviendo sino, sobre todo, para comprender cómo lo estamos viviendo. Un problema para eso suele ser la auto-observación: si el que observa está atrapado por un «clima psicológico» su evaluación estará condicionada también por él. Por eso la mirada atenta y capacitada de un profesional nos puede ser de gran ayuda. Yo creo que merece la pena pensar en ello. 
Mª José Hernando. Psicóloga
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Dia de la mujer trabajadora

Cada año el calendario marca el día 8 de marzo como el «Día de la Mujer Trabajadora» y cada año el mes se llena de reivindicaciones relacionadas con la discriminación de las mujeres en nuestra sociedad. Pero este año, el mes de marzo se presenta aún más intenso en ese sentido porque se ha producido un repunte de la sensibilización debido principalmente a cuatro causas: la onda mundial reivindicativa (de la que la reacción de Hollywod es quizá la más mediática); las cifras escandalosas de la brecha salarial entre hombres y mujeres y las declaraciones de M.Rajoy en este sentido; las cifras y la deficiente gestión del estado en materia de violencia de género;  y la determinación del propio colectivo de mujeres que ha llevado a la convocatoria de una «huelga de mujeres» el próximo día 8 de marzo.

Cuesta creer que en 2018 se mantengan tantas razones para la convocatoria de una huelga de esta naturaleza. Pero lo cierto es que las razones son sólidas y más que justificadas. El papel social de la mujer no ha dejado de evolucionar a lo largo del siglo XX (principalmente) pero, pese a ello, en este siglo aún se mantienen estructuras (mentales, sociales, económicas y hasta legales) que crean las condiciones para que las diferencias injustificables entre hombres y mujeres  se sigan manteniendo. Y eso es inaceptable en una sociedad que se pretende que sea democrática. La postura de los partidos de derecha poniendo pegas a la convocatoria y  las respuestas, de M.Rajoy especialmente, la retratan como principal responsable, aunque no único, de la situación. Todo el resto de la sociedad estamos obligados a apoyar las reivindicaciones de las mujeres. Son justas, son oportunas y son imprescindibles.  

Narcotours

Durante las últimas semanas, el colectivo vecinal que agrupa a vecinos de las calles Roig, Picalquers y Riereta, han convocado recorridos por los pisos ocupados por traficantes de droga en el Raval. Les han llamado «narcotours» y han sido invitados representantes de los partidos políticos y de los medios de comunicación. Este último con un éxito sin precedentes en la afluencia de periodistas para una convocatoria en el barrio, algo que solo se entiende por el contenido morboso de la cita y que refuerza la idea de que el Raval es más noticia cuando de por medio hay sangre, prostitución y/o droga.

La convocatoria ha marcado una grieta más en las diferencias entre este colectivo vecinal y Acción Raval -otro colectivo vecinal comprometido en la lucha contra la especulación inmobiliaria y, lo que consideran una variante, la ocupación de pisos y locales por parte de traficantes-. La primera ya surgió cuando Acció Raval defendió la «ocupación preventiva» de pisos y locales mientras la primera la rechazaba por considerarla ilegal. 

En el tema de la ocupación preventiva es evidente que ambas organizaciones tienen sus razones y que ambas son justificables. Pero en el asunto de los narcotours la opinión de este periódico ha sido y será siempre la misma: somos absolutamente contrarios a la utilización de la pobreza, la marginalidad y el morbo de las noticias relacionadas con drogas, prostitución y violencia. Entendemos que son problemas que se han de resolver y que, precisamente en la resolución de estos problemas, el amarillismo disfrazado de información no ayuda sino que contribuye a una estigmatización que tiende a perpetuar el problema añadiendo otro más.

Que 60 periodistas de una cincuentena de medios recorran las calles no aporta una información significativa a lo que todos ellos ya saben. Las imágenes de esos pisos y de sus lamentables condiciones ya están hace tiempo en todas las redacciones. Y los partidos ya tienen sus consellers del distrito que saben perfectamente lo que sucede. El narcotour es otra cosa, es una operación mediática que pretende presionar políticamente a la alcaldesa (a quien se dirigen habitualmente las críticas de esta asociación). El problema es que se hace a costa de empeorar significativamente la imagen pública del barrio perjudicando sensiblemente a comerciantes, entidades y vecinos que trabajan hace muchos años por mejorar esa imagen.